La desesperación latinoamericana
Lo extraño de nuestra cultura es que, en lugar de corregir lo que anda mal, renunciamos a nuestros aciertos e insistimos, periódicamente, en nuestros errores. En América Latina “cada uno cultiva su singularidad, no aprende nada del vecino y los intercambios son prácticamente inexistentes”. ¿Por qué no corregimos los inconvenientes y ajustamos lo que vale la pena salvar en lugar de deshacerlo todo y movernos en la otra dirección del péndulo,

