Acoger inmigrantes, ¿obligación o favor?

Siempre he defendido políticas de inmigración abierta siguiendo principios libertarios de compromiso con la igualdad moral de las personas y un respeto supremo por la dignidad y derechos del individuo. Sin embargo, he definido cuidadosamente inmigración abierta como el derecho de las personas circunscrito a libertad de movimiento y entrar a un país por puntos de control establecidos donde se realicen  escrutinios para proteger a la nación de enfermedades, enemigos y criminalidad. Las personas tienen derecho a poner un pie delante de otro, pero las fronteras significan algo.

La lealtad en los tiempos de crisis 

La lealtad y la obediencia se originan en el respeto o en el miedo y a Maduro ni lo respetan ni lo temen. Esa actitud no es sólo de los opositores. La comparten los jefes militares, los apparatchiks del régimen y el entorno que lo sirve y rodea. Por eso Maduro sólo confía en “los cubanos”. Pero para lograrlo es muy conveniente que los venezolanos no abandonen las calles e ignoren la propuesta de Padrino López de la no intervención extranjera. Esa obscena propuesta significaría la permanencia de la narcodictadura.