Trump entre la guerra y las sanciones 

“Habla suavemente y lleva un gran garrote. Así llegarás lejos”. Washington, por medio de sus servicios de inteligencia, tiene la capacidad y el peso específico que se requiere para ganar ese tipo de batalla sin necesidad de desembarcar un solo soldado. Nadie es inmune a esas sanciones morales y prácticas. Nadie en el terreno personal o como nación, aunque los delincuentes se hayan apoderado del país, como sucede en Venezuela. Los criminales necesitan mover sus capitales, adquirir residencias en sociedades habitables, curarse en hospitales del Primer Mundo, quieren que sus hijos estudien en buenas universidades y adecentar las fortunas mal adquiridas dentro de mercados legítimos. Cerrarles esos caminos es correcto, pero hay que hacerlo en serio. Sin dejar pasar ni una pizca de oxígeno.