¿ES NEGOCIAR UN DELITO?
En la alborotada Venezuela de hoy, situación plenamente justificada, abundando las razones, se ha decidido, por parte del Presidente Interino, dialogar en Noruega con representantes del gobierno en procura de alternativas que coadyuven a la solución de la crisis que afecta al país. La reacción no ha sido nada buena, censurándose que la metodología ya se ha usado en un número importante de ocasiones, sin resultado favorable, por lo menos, para la oposición. ¿Es negociar un delito? Prima facie, pareciera que no, pero la contestación se complica al aceptarse que Rusia, Irán y Cuba dirigen los destinos de Venezuela y en provecho propios. Todos los “diálogos” terminaron fortaleciendo al Gobierno y debilitando a la oposición.

