Bolivia y Nicaragua, franquicias del castrochavismo.
Tal parece que un número notable de políticos, dirigentes sociales, analistas, agencias internacionales veladoras por la gobernabilidad y los derechos humanos, además, de periodistas y medios de prensa, tienden a ignorar que Bolivia y Nicaragua son dos regímenes que cumplen al detalle las pautas del fracasado Socialismo del Siglo XXI, que incomprensiblemente sigue gobernando. La dictadura cubana por su particularidad transnacional, intentó por décadas montar franquicias en el continente. Daniel Ortega intentó copiar al carbón al régimen cubano. Evo Morales y su cuadrilla llegaron al poder y se han mantenido en el mismo gracias a la asistencia de Fidel Castro y Hugo Chávez. Bolivia y Nicaragua testimonian que las franquicias castrochavistas son viables, abscesos malignos que hay que erradicar de raíz y sin contemplaciones, al igual que a los focos de contaminación que los motiva.

