Las razones de una diferencia (3): Educación

Durante un período que superó un milenio de duración quedó claro que, al igual que en el paganismo, en el seno del cristianismo, se podía ser piadoso y, a la vez, analfabeto. El saber leer y escribir no era condición para conocer el camino de la salvación y, dicho sea de paso, tampoco para otras tareas como la guerra o el campo. Esa visión saltó convertida en añicos con la Reforma protestante del siglo XVI. El avance del liberalismo abrió camino a unas metas educativas más ambiciosas a uno y otro lado del Atlántico, pero, siempre, chocaron con una iglesia católica que no deseaba perder el control sobre una educación que veía como un instrumento indispensable de control social y de dominio sobre las élites. Animo al lector a que examine las fechas de las leyes educativas de las naciones hispanoamericanas para que vea que no se aprobaron hasta bien avanzado el siglo XIX o incluso el XX.  A día de hoy, las cifras de analfabetismo en Hispanoamérica son inquietantes y con pocas excepciones a la línea general. 

Votar por opositores funcionales en dictadura electoralista es votar por el dictador

Las dictaduras de delincuencia organizada transnacional de las Américas son «dictaduras electoralistas». Realizan elecciones en las que se vota pero no se elije, llevando al pueblo a la situación en la que al votar por opositores funcionales votan por la permanencia del dictador. En dictadura electoralista lo que se diputa con el régimen no es la legalidad sino la legitimidad. La legalidad dictatorial está toda construida, controlada y manipulada por el régimen. La legitimidad es «lo lícito, lo justo, cierto, genuino y verdadero en cualquier línea», lo permitido según la justicia y la razón