CARTA ABIERTA AL REY DE ESPAÑA

Señor: Me resulta ahora indispensable dirigirme a vos por un asunto de especial gravedad que puede afectar tanto a España como a vos y a las naciones de Hispanoamérica que se honran en hablar nuestra lengua común.  Me estoy refiriendo a vuestro posible viaje a Cuba. Existe una tradición política – felizmente iniciada por vuestro padre – que convierte al rey de España en el primer embajador del reino.  Precisamente por ello, vuestras visitas encierran una mayor trascendencia que las de cualquier jefe de gobierno o ministro. En primer lugar, España va a sufrir un coste económico.  Más allá del marxismo-leninismo o del totalitarismo si algo define al régimen cubano es su carácter parasitario. Cualquier tipo de concesión que Cuba realice en favor de empresarios españoles, España la pagará carísima. Señor, ¿puede justificarse sangrar más a los contribuyentes españoles para favorecer a una dictadura parasitaria?. ¿Qué justificaría, a estas alturas de la Historia, proporcionar un respaldo moral y quizá económico a una dictadura que causa la desgracia y el exilio de la mayoría de sus conciudadanos y que ha sembrado y siembra el dolor y el totalitarismo en Hispanoamérica?. Señor, ¿qué justificaría otorgar la gracia de vuestra visita a un régimen que tanto daño está causando a otras naciones hermanas?. Señor, os ruego que consideréis las relaciones con el aliado más importante con el que cuenta España en el ámbito internacional y que no es otro que los Estados Unidos de América. ¿En qué beneficiaría a España – que ahora mismo pasa por un contencioso arancelario con Estados Unidos – adoptar iniciativas que, en lugar de facilitar las relaciones, pudieran deteriorarlas?. Señor, ¿acaso no será siempre mejor beneficiar a España, al pueblo español, a los pueblos hermanos de Hispanoamérica y a la Corona que a unos empresarios y, sobre todo, a una terrible dictadura totalitaria que ha impedido la libertad y la prosperidad del pueblo cubano desde hace más de seis décadas?. Se despide de vos, con todo el respeto que merecéis, este republicano que desea lo mejor para España y su pueblo, para su rey y para la causa de la libertad en todo el mundo.

La ofensiva del castrochavismo en América hace imperativo considerar el final de las dictaduras.

Las dictaduras de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua han demostrado que son un grupo dispuesto a cometer todos los crímenes necesarios para permanecer indefinidamente en el poder, A la frase “Venezuela no es Cuba”, le siguió la frase “Nicaragua no es Venezuela”, aún se escucha “Bolivia no es Venezuela” y “Colombia no es Cuba”, “Argentina no es Venezuela”, “Ecuador no es…” y en Chile no había una negación de este tipo porque ni se imaginaba lo que ahora está pasando. En el estado terminal de debilidad que tiene el castrochavismo, parece repetir la estrategia del nazismo de la “ofensiva de las Ardenas” con la que frenaron y casi derrotaron a los aliados. No es posible ni recomendable pactar con el crimen porque es violar la ley, subvertir el orden público y sembrar la propia derrota, La ofensiva general del castrochavismo contra las democracias es una operación de un grupo debilitado, pero se sostendrá y continuará si las democracias no consideran el imperativo de que o ponen fin a las dictaduras o continuaran pagando las consecuencias. Mientras tanto la pregunta permanece: quien sigue?