¿Por qué no repúblicas distritales jeffersonianas?

Un número relativamente grande de gobiernos locales asentados aporta no solamente un laboratorio, sino también una escuela de gobierno y ciudadanía. Estados Unidos no fue concebido como un estado gigantesco, voluminoso y altamente centralizado. Para Estados Unidos puede defenderse un sólido caso de que un gobierno central poderoso es necesario para la defensa nacional. La tradición jeffersoniana estimula autoridad local y regional más que una autoridad nacional. Pero, ¿es el modelo jeffersoniano de repúblicas distritales aplicable a otras naciones?. ¿Es apropiado un modelo de pequeñas unidades de gobierno local para los países tras una historia de gobiernos totalitarios y autoritarios altamente centralizados? ¿Existe en esos países una población capaz de reafirmarse en el gobierno de sus municipios, provincias y estados?. Poblaciones que no han tenido la oportunidad de practicar el autogobierno por décadas, están mal preparadas para asumir los retos de gobernar, y probablemente lo hagan pobremente. Pero el argumento más sólido para las pequeñas unidades de gobierno local es que la centralización gubernamental desalienta virtudes cívicas y alienta la dependencia al gobierno, y finalmente que el poder centralizado presenta una amenaza a nuestros derechos y nuestra libertad. Entonces, ¿por qué no repúblicas distritales?

Why Not Jeffersonian Ward Republics?  

The United States was not conceived as a gigantic, cumbersome, highly centralized state. For the United States, a strong case can be made that a powerful central government is necessary for national defense. The Jeffersonian tradition encourages local and regional authority rather than a national authority. But is the Jeffersonian model of ward republics applicable to other nations?. Is a model of small units of local government appropriate for these countries following a history of highly centralized totalitarian and authoritarian governments?. Is there a population, in these countries, capable of reasserting itself in the governance of their townships, counties and states?. Populations that have been unable to practice self-governance for decades are ill prepared to undertake the challenges of governing, and are likely to govern poorly. But the most compelling argument for small units of local government is that government centralization discourages civic virtue, encourages dependency on government, and ultimately, centralized power presents a threat to our rights and to our liberty. So, why not ward republics?