Go to bed, or the neoliberal is coming to eat you

Diario de Cuba detected 22 diction mistakes in Cuban President Miguel Díaz-Canel’s 17-minute speech to the “Non-Aligned”. Sometimes confuses the letter “r” and the “l”. A huge mistake in the field of homophony or paronymy. Díaz-Canel confuses the Spanish verbs “propiciar” (propitiate in English) and “propinar” (to give in English). Nor does he know that “neoliberalism” does not exist. It is an empty label used by socialists of all kinds to disqualify their adversaries. What really exists is some sensible economic measures. Let’s make clear that liberalism is, first, a moral conviction; secondly, a legal issue; and, finally, certain economic proposals arising from experience. It is not about the disappearance of the State; it is about the State doing well the tasks we have entrusted to it. Regarding health and education, it is very important to strengthen them as a joint effort of society, but without placing them directly under state control. That is the true distinction between liberals and socialists. We liberals think that individuals are able to make personal decisions better, while socialists are sure that it is preferable that the State makes that selection. This does not mean that individuals always make the right decisions. To err is human, but much more human is to persist in error.

Acuéstense, que viene el neoliberal a devorarlos

La retórica de la izquierda en América Latina vende al fantasmagórico neoliberal como la versión moderna del “hombre del saco”. Diario de Cuba le contó a Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, 22 faltas de dicción en su discurso de 17 minutos ante los “No-alineados”. Trastoca la erre y la ele. Un garrafal disparate en el terreno de la homofonía o paronimia. Díaz-Canel confunde los verbos “propiciar” y “propinar”. Tampoco sabe que el “neoliberalismo” no existe. Es una etiqueta vacía utilizada por los socialistas de todo pelaje para descalificar a sus adversarios. Lo que existe son algunas medidas económicas sensatas. El liberalismo es, primero, una convicción moral; en segundo término, una cuestión legal; y, por último, ciertas propuestas económicas surgidas de la experiencia. No se trata de que desaparezca el Estado, sino que haga bien las tareas que le hemos encomendado. En cuanto a la salud y la educación, es muy importante potenciarlas como un esfuerzo conjunto de la sociedad, pero sin colocarlas directamente bajo el control del Estado. Ésa es la verdadera distinción entre liberales y socialistas. Los liberales pensamos que los individuos son capaces de tomar mejor las decisiones personales, mientras los socialistas están seguros de que es preferible que esa selección la haga el Estado. Esto no quiere decir que los individuos tomen siempre las decisiones correctas. Errar es de humanos, pero mucho más humano es persistir en el error.