Vandals

Now it is Colombia’s turn. It happened before in Mexico and Chile. Vandals have destroyed a great part of Santiago de Chile. Indirectly, vandals harm the whole society. The damages inflicted on the public sector mean less services than those already budgeted. Fewer school cafeterias. Less health and education. Less resources for retirees. Less parks and recreation. Less investment. Fewer jobs. Less growth. There is not a single positive aspect in vandalism. How can we deal with these destructive citizens? In my opinion, with severity and fairness. Maybe modifying the penal codes. The society, represented by the State, must do so. How? Perhaps taking the guilty ones before severe courts. If they are minors, making the families pay the expenses of the destruction carried out by these rascals. It is very important that these reforms of sentences and punishments be carried out. Then comes the time to cry, but the origin is in the vandals and in the passivity of the governments that tolerate them.

Vándalos

Ahora le tocó el turno a Colombia. Antes había ocurrido en México y en Chile. Los vándalos han destruido una buena parte de Santiago de Chile. Indirectamente, los vándalos perjudican a toda la sociedad. Los daños infligidos al sector público significan menos servicios de los ya pautados en los presupuestos. Menos comedores escolares. Menos salud y educación. Menos recursos para los pensionados. Menos parques y recreos. Menos inversión. Menos puestos de trabajo. Menos crecimiento. No hay un solo aspecto positivo en el vandalismo. ¿Cómo enfrentarse a estos destructivos ciudadanos? A mi juicio, con mano dura y justa. Tal vez modificando los códigos penales. La sociedad, representada por el Estado, debe hacerlo. ¿Cómo? Acaso responsabilizando a los culpables ante tribunales severos. Si son menores de edad, haciendo que las familias abonen los gastos de la destrucción efectuada por estos canallitas. Es muy importante que esas reformas de las penas y castigos se lleven a cabo. Después llega el momento de llorar, pero el origen está en los vándalos y en la pasividad de los gobiernos que los toleran.