United States: the nation against the republic

The collision is inevitable in 2020. The nation is woven with subjective perceptions and stereotypes. The republic, with laws that respond to social changes. The nation gives us the platonic idea of “the Americans”: they are white, blond, independent and brave, presumably with clear eyes, idealistic, nationalistic, enterprising. They worship the Christians’ god, are heterosexuals and communicate in English. The republic, at least today, claims that “the Americans” are of different colors and mixtures, believers or non-believers in any god, and are subject to rules or social conventions that do not take sexuality or gender into account. This dichotomy will reappear in the 2020 elections between Donald Trump, quintessence of the nation, and whoever is elected as Democratic candidate among the dozen who aspire to be the White House’s tenant. There are, old, young and mature people; Christians, Jews, atheists (in pectore) and agnostics; whites, blacks, half-breeds and Hispanics; gays decorated for their repeated presence in wars, men and women who are “average” south of the waist; radicals and conservatives; socialists and social democrats; billionaires, millionaires and middle classes; extremely educated people and less studious beings.

Estados Unidos: la nación contra la república

Es inevitable el encontronazo en noviembre del 2020, fecha electoral en Estados Unidos. La nación se trenza con percepciones subjetivas y estereotipos. La república, con leyes que responden a los cambios sociales. La nación nos dibuja la idea platónica de “los americanos”: son blancos, rubios, independientes y bravos, presumiblemente con ojos claros, idealistas, nacionalistas, emprendedores, adoran al dios de los cristianos, heterosexuales y se comunican en inglés. La república, al menos en nuestros días, alega que “los americanos” son de diversos colores y mezclas, creyentes o no creyentes en cualquier dios, y están sujetos por reglas o por convenciones sociales que no toman en cuenta la sexualidad o el género. Esta dicotomía volverá a presentarse en las elecciones del 2020 entre Donald Trump, quintaesencia de la nación, y quien resulte electo como candidato demócrata de la docena que aspiran a ser el inquilino de la Casa Blanca. Los hay viejos, jóvenes y maduros; cristianos, judíos y agnósticos; blancos, negros, mestizos e hispanos; gays condecorados por su reiterada presencia en las guerras, hombres y mujeres “averages” al sur de la cintura; radicales y conservadores; socialistas y socialdemócratas; billonarios, millonarios y clases medias; personas extremadamente instruidas y seres menos estudiosos. Todos con distintas mezclas raciales e ideológicas. Todos con diferentes intereses mayoritarios. De alguna manera, será el choque entre la vieja nación y la evolucionada república.