Líbrenos dios de los genios estables
Para mí es difícil escribir este artículo. No todo es desdeñable en la administración de Trump. Le temo como a un nublado a la candidatura de Sanders. Sé que la Bolsa y el nivel de empleo van viento en popa. Me parece bien respaldar a Israel hasta sus últimas consecuencias, dado que es la única democracia de la zona y la gran referencia ética del mundo occidental, como me parece inteligente sospechar de las intenciones de los ayatolás de Irán. Me agrada que le ponga el hombro a la maltrecha democracia colombiana. Me resulta acertado continuar con las sanciones a los personeros de las dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua, aunque me gustaría ver más acciones en los tres casos, especialmente en el de Venezuela, que es el que está más cerca del final. Pero la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.

