El castrochavismo conspira e interviene abiertamente contra las democracias
El siglo XXI está marcado por la existencia de “dos Américas”, la democrática y la dictatorial. La pandemia del coronavirus ha generado condiciones de miedo, estrés y desconfianza, con cuarentenas y encierros colectivos que han creado crisis sociales y económicas que devienen en crisis políticas. La calamidad mundial está siendo aprovechada por el castrochavismo -integrado por las dictaduras de Cuba, Venezuela, Nicaragua y sus asociados- para conspirar e intervenir en los países democráticos de las Américas con el propósito de desestabilizar, debilitar y si es posible derrocar a sus gobiernos. Vivimos un momento de nueva agresión de las dictaduras contra las democracias aprovechando las condiciones de la situación de crisis mundial. Es el eje de confrontación del siglo XXI, el de las “dos Américas”, que solo cambiará cuando la región retorne a la libertad y la democracia cesando los regímenes de oprobio, usurpación y narcoestados. No es un ataque político, es el crimen organizado que detenta el poder político, es el castrochavismo dirigido desde Cuba y operado desde Venezuela expandiendo violencia.

