China, el otro comunismo
No parece tener sentido una discusión sobre los avances de la República Popular China en el ámbito económico, como absurdo sería debatir sobre la desigualdad social existente y la férrea autoridad que el gobierno posee sobre la población, consecuencia natural del control absoluto que el Partido Comunista ejerce sobre el país, aunque se aprecia que algunos admiradores de ese sistema, tal y como ocurrió con la extinta Unión Soviética, se esfuerzan por evadir esa realidad. China, con marxismo o sin él, es una nación muy importante tal y como señaló Napoleón Bonaparte hace más de 200 años: “China es un gigante dormido. Déjenla dormir, porque cuando despierte, sacudirá el mundo”.

