Ciudadanos, los buenos y los malos

No hace falta esforzarse para evidenciar la manera soez de hacer política de los tiempos actuales. Acentuada devaluación del uno por el otro, llegándose a la vileza de la destrucción de la moral y otros valores, razón para que los electos acudan devaluados a desempeñar posiciones. En medio, la democracia, con la cual ocurre algo curioso: “todo el mundo la desea, pero no hay nadie que crea en ella”.