Señor, ¿Por qué no nos ayudas?

En política, cuando está atada a la metodología de no tener miedo al discursear, se induce a los oyentes, por lo menos, a una idea de que “el contrato constitucional” disciplina a gobernantes y pueblos. Pero ello no obvia la incertidumbre de que sí se alcanzaran los resultados planteados. Por ello, la apreciación aldeana, “las constituciones han servido para todo”.