Venezuela raspa el examen de la democracia.
A la democracia y al país hay que hacerlos y desde cero. La última, edificada en l961, avanzando bastante en la consecución de sus objetivos. Pero desde el 98, sometida a un proceso como compañía “in bancarotta”. Chávez juró su Presidencia ante la democrática del 61 llamándola “moribunda”. Fallece, cuando ya la había enterrado, dejando gravemente enferma a la de 99, promulgada como remedio para el progreso, gritado en fatídicas arengas. Hoy, también, difunta.


