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El conflicto entre la guerrilla narcotraficante de las FARC y el Estado colombiano sigue cobrando víctimas. Alvaro Uribe Vélez, el enormemente popular ex-presidente de Colombia, delinea los cambios necesarios para que pare el derramamiento de sangre.
Carlos Alberto Montaner se atreve a vaticinar los posibles futuros de Venezuela en la que el chavismo, para defender sus privilegios, despoja de todo poder real a cualquier institución que pase legítimamente a manos de sus opositores.
En un nuevo desafío al orden constitucional y la voluntad popular expresada el 6 de diciembre de 2016, Nicolás Maduro llama a “demoler” a la Asamblea Nacional de Venezuela.
Guillermo Marijuan, fiscal federal argentino, solicitó abrir una investigación contra Cristina Fernández de Kirchner, ex-presidenta de la Argentina, por supuesto lavado de dinero, tras obtener la declaración de un testigo cuyo nombre no trascendió.
En un nuevo ataque a la libertad de prensa, Rafael Correa critica al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, responsable de los Panama Papers.
Beatrice Rangel reseña el escándalo del PT en Brasil, que afecta el liderazgo y la honorabilidad de Luiz Inácio Lula Da Silva y de Dilma Roussef y el cómo, con estos hechos, comienza una tumultuosa época de cambios políticos en Brasil.
Desde el punto de vista de la diferencias en el acercamiento a la moral entre hombres y mujeres, desarrollado por la psicóloga estadounidense Carol Gilligan, Guillermo Lousteau Heguy comenta la evolución de dos referentes latinoamericanos del activismo femenino: las Damas de Blanco en Cuba y las Madres de la Plaza de Mayo en la Argentina.
En este artículo en inglés, Beatrice Rangel describe su visión sobre la visita a Cuba del Presidente Barack Obama y cómo el comercio internacional será la mejor arma para destruir al rabioso régimen de los Castro.
Carlos Sánchez Berzaín analiza el uso del sistema de justicia para, mediante sentencias infames, encubrir sus crímenes y paralizar a la oposición.
Casi 500 detenciones arbitrarias y al menos 76 agresiones físicas a disidentes cubanos fue el resultado de la oleada represiva que implementó el régimen de los Castro para “garantizar la tranquilidad” durante la visita del mandatario de los EE.UU.
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