EL PROFETA CRIOLLO
Santiago, hijo de Zebedeo, se presenta a la Asamblea Nacional de Caracas, en la oportunidad para la instalación de la misma y la designación de su Presidente, quien pasaría a ejercer, sin importar la dualidad, la Jefatura del Estado, extrayendo de su bolso magullado el libro “Jesús, El hijo del Hombre”, de Khalil Gibrán, libanes, formado en Francia. “Señor Presidente y señores diputados”, expresa Santiago, La fuerza se ha ejercitado, algunas veces en procura de causas nobles y en otras para estatuir todo lo opuesto. Para algunos hay que captar la lógica que subyace en los fenómenos sociales (Weber), pero para mí lo definitorio somos nosotros, movidos por una intencionalidad diversa, ajena a la unidad, sustento de las causas nobles. Es ella uno de los motivos determinantes para entender la crisis de Venezuela.

