Miami se ha transformado con los años en un punto de atracción para quienes abandonan sus países por motivos políticos. Es una ciudad donde confluyen particularmente los que están comprometidos a luchar por el retorno del estado de derecho a sus países respectivos, por supuesto que hay emigrantes, pero el quehacer político foráneo de esta ciudad, si acaso, es solo superado por el de Washington. Este fin de semana se mezcló, una vez más, la política y la nostalgia profunda y tuve el privilegio de estar presente en ambas experiencias. Este trabajo, demanda ingentes gestiones y recursos para costearla, pero de lograrse el objetivo, establecería un precedente de doble utilidad para varios países del hemisferio, porque sería la primera vez que funcionarios de una dictadura en el poder son procesados judicialmente, lo que repercutiría favorablemente en las gestiones al respecto que pudieran hacer los venezolanos y nicaragüenses que quieren juzgar a sus respectivos déspotas. Agrego a la oposición boliviana, porque el régimen de Evo Morales no se escapa de la impronta castro-chavista.