El preocupante avance del marxismo cultural en las Américas
José Antonio Friedl Zapata
Vamos a decirlo bien claramente, creo que una de las preguntas centrales que debemos hacernos es el por qué en Latinoamérica no hemos sido capaces de afianzar instituciones democráticas fuertes, frente a tantos desafíos de tantas satrapías, de tenebrosas dictaduras, que aún asolan nuestro continente. Luego de un corto período de optimismo, en que triunfaran gobiernos democráticos, hoy nuevamente asistimos a un panorama político de incertidumbre, con el triunfo de gobiernos de corte socialista, con rasgos autoritarios, que representan un retroceso en el camino de la democratización y del triunfo del libre mercado, que sin ello harán aún más difícil sacar finalmente de la pobreza a tantos pobladores de nuestro sufrido continente. En el México de López Obrador y en la Argentina Kirchnerista, se ha vuelto a aplicar el virus del socialismo del siglo 21, fracasado en todos sus intentos anteriores, como lo podemos presenciar en Cuba, Venezuela, Nicaragua, y hasta hace poco en Bolivia.
A esto se suma la enorme corrupción existente en estos países cada vez más en manos del narcotráfico internacional. El Foro de San Pablo, el Grupo de Puebla, y la política actual del Papa Bergoglio, que descaradamente le da apoyo a estos gobiernos antidemocráticos hacen la situación política actual aún más compleja. No olvidemos las actitudes de Bergoglio expresando su apoyo al gobierno corrupto y ladrón de Cristina Kirchner, proclamando “cuiden a Cristina” y aceptando con una sonrisa cómplice, durante una visita a Bolivia de manos del sátrapa altiplánico Evo Morales, el regalo de un crucifijo engarzado en una cruz y martillo, además de permitir que en las arcas del Banco Vaticano, todos estos sátrapas latinoamericanos hayan encontrado un banco seguro.
Esta malaise política que estamos sufriendo, tiene, junto a otros importantes factores, un claro origen, es la sistemática batalla ideológica que está ejerciendo en el mundo el marxismo cultural, aliado del socialismo, contra nuestro mundo occidental, avanguardia de los derechos humanos , de sistemas republicanos, del libre mercado y de libertades individuales. Las raíces de esta guerra debemos buscarla en los nombres claves de esta ideología, como lo son Antonio Gramsci, Herbert Marcuse, Adorno y la llamada Escuela de Frankfurt. Estos ideólogos marxistas al comprobar su derrota en base a la lucha de clases y levantamientos populares, acudieron a la estrategia de dar una batalla cultural a través de las instituciones democráticas, tratando de destruir los valores pilares de nuestra libertad, de nuestra rica tradición judeo-cristiana, base de nuestras instituciones republicanas. La labor de combatirlos y de luchar por una información veraz, que los desenmascare es para la prensa independiente, realmente una labor titánica. Ya lo había advertido el ideólogo marxista italiano Gramsci, “hay que destruir la cultura hegemónica del capitalismo”. Y si bien es cierto que las teorías económicas de Marx han fracasado, la batalla del marxismo cultural que estamos padeciendo parece estar triunfando.
Es increíble presenciar la ignorancia histórica de conceptos como el socialismo, marxismo que tienen las nuevas generaciones tanto norteamericanas, como europeas o latinoamericanas, si consideramos las opiniones, los pensamientos de las generaciones actuales de los millenials, que comprenden las edades entre los 23 a los 38 años y a la llamada generación Z, que comprende a aquélla entre los 16 a los 22 años, que gritan y reclaman “queremos socialismo y ahora“. Estos jóvenes y otros no tan jóvenes, que se encuentran, muchos de ellos, en la enseñanza tanto secundaria como universitaria, discípulos directos de la Escuela de Frankfurt, desconocen absolutamente, todo lo negativo que ha causado el socialismo en nuestra historia reciente, y las consecuencias para nuestras sociedades. De los millenials y de la Generación Z tanto en EE.UU., como en Europa, apoyan al capitalismo tan sólo un 50 %. Seducidos por un ideal de Justicia Social, cada día más jóvenes pretenden corregir la desigualdad por medio de la redistribución de la riqueza, en lugar de ocuparse de la creación de la misma.
Uno de los instrumentos totalitarios utilizados por el marxismo cultural para controlar la libre expresión y poner una mordaza a la información veraz es lo que hoy conocemos como la dictadura de lo políticamente correcto. Ya en su novela distópica “1984” George Orwell advertía: “El pensamiento corrompe el lenguaje y el lenguaje también puede corromper el pensamiento”. El autoritarismo de lo políticamente correcto considera al ser humano como débil, pasible de ser engañado, o sea que está necesitado de la protección de esta nueva cultura, que no está basada en el concepto de una sociedad libre. La columna vertebral sobre la que se apoya todo el esqueleto del éxito de la democracia está basada en la libertad de expresión, anclada en nuestras constituciones, y no en este virus totalitario producto del Kulturkampf marxista.
Hace muy poco tiempo pude ver en una revista cultural española una sugestiva caricatura, en la que aparece una niña, evidentemente curiosa, y avispada, un tipo de Mafalda española, acompañada por su madre, a quien pregunta: “Mamá, ¿qué significa ser políticamente correcto?” A lo cual la señora responde: “Renunciar a tu propio criterio para conseguir la falsa aceptación de una mayoría de imbéciles“.
Umberto Eco, el gran filósofo, escritor y periodista italiano, antes de su muerte acaecida hace unos dos años, publica su último libro titulado “Número Cero”, una novela que se centra en la crítica al mal periodismo, manipulador, chantajista, mentiroso, militante, y que fue como una premonición de lo que está sucediendo. Es un latigazo a los malos periodistas, que no cumplen con su rol de informar imparcialmente, documentadamente, en épocas tan difíciles para las democracias occidentales asediadas por el marxismo cultural. Tenemos que estar muy atentos y combatir este virus anti democrático, antes que nos avasalle.
“Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor”
José Antonio Friedl Zapata
Politólogo – Latinoamericanista – Periodista Investigativo
Autor de varios libros con temática latinoamericana




