LA ONU
José Antonio Friedl Zapata
Manipulación, corrupción e ineficiencia
Si fuese posible crear un robot capaz de ser funcionario civil, creo que haríamos un gran bien, ya que las Leyes de la Robótica le impedirían dañar a un ser humano, lo incapacitarían para la tiranía, la corrupción, la estupidez y el prejuicio.
Este pensamiento visionario de Isaac Asimov, uno de los mejores escritores de ciencia ficción del siglo XX y que fuera al mismo tiempo un gran divulgador científico, preparando el camino a la robótica actual, bien podría ser una solución para acabar con la profunda crisis, corrupción, ineficiencia y la evidente infiltración china que domina a las Naciones Unidas hoy en día.
Las Naciones Unidas y su ya tradicional corrupción tienen un largo historial desde su fundación allá por el año 1945, habiendo asumido, muchas veces, un rol contrario al espíritu que marcaban los ideales de la Carta Fundacional. En sus 75 años ha conocido todo tipo de corrupciones, fraudes, acosos sexuales, violaciones, torturas, pederastía, sobornos, pésima gestión, derroches de dineros inimaginables provenientes de nuestros impuestos. Nada nuevo es lo que estamos viviendo actualmente, ahora con un marcado rasgo de servilismo a la peligrosa causa del imperialismo chino, como se puso en clara evidencia en los últimos meses en la criminal actuación de la OMS, dirigida por el impresentable Dr. Tedros, y que actuando como agente del imperialismo chino ha causado la muerte de miles y miles de inocentes en todo el mundo.
Es así que llegamos al 1 de enero del año 2017 en el cual el portugués Antonio Guterrez se juramentó como Secretario General de las Naciones Unidas, en una apuesta a un liderazgo finalmente reformista y de mayor perfil al frente del organismo mundial. En más de 3 años de gestión, no sólo no ha cumplido con las expectativas sino que el organismo internacional ha caído a sus peores años de gestión sumido en la corrupción y dominado por la presión y la billetera de la todopoderosa China comunista.
Guterrez dejó a un lado la física y la ingeniería eléctrica para dedicarse a la política en su Portugal natal. Lideró el Partido Socialista y fue nombrado primer ministro en 1995, cargo en el que no logró reducir la pobreza y los niveles de desigualdad. A finales del 2001 abandonó precipitadamente el gobierno, después que su partido y él personalmente fueron afectados por graves casos de corrupción. Luego de este fracaso político y de su reputación por el suelo, aceptó el cargo de presidente de la Internacional Socialista. De allí, con la ayuda especial de Bill y Hillary Clinton y Barack Obama, irrumpió en la ONU como Alto Comisionado para los Refugiados – Acnur -, aprovechó el cargo para promoverse en la esfera internacional, como trampolín para el más alto cargo de las Naciones Unidas, que ocupa actualmente
Guterrez sistemáticamente torpedea cualquier tipo de investigación en la cual esté involucrado, persiguiendo incluso a periodistas independientes que intentan interrogarlo acerca de casos de corrupción. En este marco se encuentra su participación en la Fundación Gulbekian Partex Oil and Gas y la relación de ésta con el China Fund Committee Energy, investigada por acusaciones de soborno a funcionarios de la ONU. Antonio Guterrez recibió dinero como miembro de la directiva de Gulbenkian. Todo un escándalo que pone en evidencia la hipocresía del actual mandamás de la ONU.
Lo que es aún más grave y criminal es que Guterrez ha permitido que la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos – OACDH – facilite ilegalmente listas de defensores chinos de los derechos humanos a los funcionarios del régimen comunista de Pekin, poniendo así sus vidas en riesgo y saboteando su loable misión. Tanto las Naciones Unidas como la Oficina del Alto Comisionado se niegan a responder a las preguntas sobre este escándalo del periodismo independiente, así lo señaló Emma Reilly especialista en derechos humanos a fines del año 2019 en una misiva dirigida a miembros del Congreso de los Estados Unidos.
Más aún, Guterrez ha tolerado y apoyado el nombramiento de China en el panel del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, lo que trajo acarreadas fuertes críticas internacionales. Por ejemplo UN Watch, un grupo de defensa independiente de los derechos humanos con sede en Ginebra, denunció el nombramiento como “absurdo e inmoral“. Su director, Hillel Neuer, expresó al respecto, “ es como convertir a un pirómano en el jefe de bomberos de la ciudad”. La ex embajadora norteamericana ante las Naciones Unidas, Nikki Halley crticó duramente a Guterrez por su actitud hipócrita e indolente, denunciando que este Consejo de la ONU es un organismo protector de abusadores de los derechos humanos y un pozo negro de prejuicios políticos.
El discurso y los rasgos autoritarios de la China de Xi Jinping, que gota a gota van calando dentro de las Naciones Unidas, son afortunadamente cada vez más denunciados también en ámbitos académicos .El Mercator Institute of China Studies, con sede en Berlín, alerta sobre el avance autoritario de China en organismos internacionales, y la fundación National Endowment for Democracy de Washington D.C. advierte sobre la masiva influencia política china a nivel global y acuña el término “poder incisivo” para referirse a la sistemática influencia política exterior de Pekín.
Una cosa es la necesidad de que exista un foro internacional para debatir abierta y democráticamente lo que es más indicado en el contexto internacional para buscar la paz y la prosperidad por medio de canales adecuados. ¿Pero debe este organismo posicionarse ideológicamente y extender esta ideología por el mundo aprovechando su posición privilegiada? Reformas profundas es lo que se requiere a corto plazo, y ojalá estos tiempos tan difíciles que estamos atravesando a nivel mundial, sean el momento oportuno para finalmente encararlo, antes que sea demasiado tarde.
“Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor”
Politólogo – Latinoamericanista – Periodista independiente




