¨Latinos¨ es uno de los nombres más usados en Estados Unidos para caracterizar a quienes reconocen su origen en los países de América Latina. Para muchos de ellos (nosotros) la inmigración es uno de los temas de interés público más importantes y con la capacidad de unirnos en nuestra marcada diversidad.
Es también el tema que ofrece la oportunidad de adquirir aún mas visibilidad y poder. Representa hoy algo similar a lo que fueron los Derechos Civiles para la comunidad afroamericana en la década del 60 del siglo pasado, es decir, un elemento de unión y un reconocimiento de su importancia por el resto del país.
Estados Unidos es un país que ha sido extraordinariamente exitoso en integrar a sus inmigrantes, pero que a diferencia de países como Canadá o Australia, hoy no logra concordar un sistema que efectivamente permita que sea segura, ordenada y legal, ya que existe una marcada incapacidad para llegar a un acuerdo bipartidista. La división lleva décadas y la novedad actual es la fuerte polarización que dificulta todo debate racional, ya que las ideas han sido reemplazadas por el intercambio de insultos. Incluso se ha retrocedido en comparación al pasado, y en la búsqueda de acuerdos se ha fracasado tanto en el Congreso como desde la Casa Blanca.
Más aún, de una gran potencia se espera una mínima continuidad en sus políticas de inmigración y no cambios tan bruscos en un periodo corto como los efectuados tanto por la administración Trump como la de Biden. Además, como al mismo tiempo no se ha modificado la ley, permanecen normas ya superadas como también estos cambios crean confusión, empezando por los países de donde provienen los inmigrantes ilegales o irregulares.
Como lo demuestra la situación de la frontera sur es un tema complejo y donde la razón no es monopolio de un solo sector. Los inmigrantes llegan no solo por la situación económica y política de sus países sino también por una realidad donde Estados Unidos los necesita y les da trabajo a la vez que el sistema jurídico les cierra las puertas, con lo que se incentiva la ilegalidad. Hay razones que impulsan a la gente a viajar tales como la pobreza, la violencia y la corrupción, pero nada es comparable a la atracción que representa la sociedad estadounidense, situación que se hace más difícil de resolver desde el momento que USA no es signataria de algunos tratados internacionales de inmigración o de la infancia. Mas aún, se aprecia la perdida de relevancia de programas que fueron alguna vez exitosos tales como la de trabajadores temporales o invitados, sobre todo para regiones fronterizas.
La expulsión de millones de personas es imposible e impensable como también es urgente la necesidad de resolver la situación definitiva de los “dreamers”, que realmente no han conocido otro país. La realidad es que la mayoría de los ilegales encuentran oportunidades en USA, incluyendo empleo y proyecto de vida familiar.
Esto se da en condiciones de un viaje lleno de peligros en rutas controladas por coyotes y carteles donde hay abusos sexuales, tráfico de personas y delincuencia organizada, además de la tragedia presente en el sufrimiento de niños muy pequeños. El actual proceso político de Estados Unidos no ha podido superar sus conflictos y si la comunidad latina es capaz de proponer una solución puede jugar un rol importantísimo por un doble motivo: a) puede introducir una mayor racionalidad incorporando los distintos elementos que hoy se mezclan sin ser antagónicos, es decir, la necesidad de acoger a los inmigrantes con un proceso que garantice la seguridad , tanto de la frontera como de los propios inmigrantes, y b) aprovechar la oportunidad para pasar a ser un referente de la mayor importancia para todos los actores de la vida estadounidense.
La comunidad latina puede entender tanto a los inmigrantes como a ambos lados del debate interno de la sociedad. Puede hacerlo y bien sin que se la descalifique con los insultos que se usan hoy en el país.
La mayoría de los inmigrantes, legales o ilegales, son partidarios de la propia idea que representa Estados Unidos y sus instituciones. Si la comunidad latina es capaz de unirse y superar sus diferencias internas detrás de este tema, se le puede abrir una gran oportunidad para subir otro peldaño con un proyecto de interés nacional para Estados Unidos, al proponer el acuerdo que ha sido esquivo para una inmigración segura, legal y ordenada.
(*) Abogado (Universidad de Chile, Universidad de Barcelona), Doctor (Ph.D.) en Ciencia Política (Government, University of Essex), ex candidato presidencial en Chile (2013)
Es también el tema que ofrece la oportunidad de adquirir aún mas visibilidad y poder. Representa hoy algo similar a lo que fueron los Derechos Civiles para la comunidad afroamericana en la década del 60 del siglo pasado, es decir, un elemento de unión y un reconocimiento de su importancia por el resto del país.
Estados Unidos es un país que ha sido extraordinariamente exitoso en integrar a sus inmigrantes, pero que a diferencia de países como Canadá o Australia, hoy no logra concordar un sistema que efectivamente permita que sea segura, ordenada y legal, ya que existe una marcada incapacidad para llegar a un acuerdo bipartidista. La división lleva décadas y la novedad actual es la fuerte polarización que dificulta todo debate racional, ya que las ideas han sido reemplazadas por el intercambio de insultos. Incluso se ha retrocedido en comparación al pasado, y en la búsqueda de acuerdos se ha fracasado tanto en el Congreso como desde la Casa Blanca.
Más aún, de una gran potencia se espera una mínima continuidad en sus políticas de inmigración y no cambios tan bruscos en un periodo corto como los efectuados tanto por la administración Trump como la de Biden. Además, como al mismo tiempo no se ha modificado la ley, permanecen normas ya superadas como también estos cambios crean confusión, empezando por los países de donde provienen los inmigrantes ilegales o irregulares.
Como lo demuestra la situación de la frontera sur es un tema complejo y donde la razón no es monopolio de un solo sector. Los inmigrantes llegan no solo por la situación económica y política de sus países sino también por una realidad donde Estados Unidos los necesita y les da trabajo a la vez que el sistema jurídico les cierra las puertas, con lo que se incentiva la ilegalidad. Hay razones que impulsan a la gente a viajar tales como la pobreza, la violencia y la corrupción, pero nada es comparable a la atracción que representa la sociedad estadounidense, situación que se hace más difícil de resolver desde el momento que USA no es signataria de algunos tratados internacionales de inmigración o de la infancia. Mas aún, se aprecia la perdida de relevancia de programas que fueron alguna vez exitosos tales como la de trabajadores temporales o invitados, sobre todo para regiones fronterizas.
La expulsión de millones de personas es imposible e impensable como también es urgente la necesidad de resolver la situación definitiva de los “dreamers”, que realmente no han conocido otro país. La realidad es que la mayoría de los ilegales encuentran oportunidades en USA, incluyendo empleo y proyecto de vida familiar.
Esto se da en condiciones de un viaje lleno de peligros en rutas controladas por coyotes y carteles donde hay abusos sexuales, tráfico de personas y delincuencia organizada, además de la tragedia presente en el sufrimiento de niños muy pequeños. El actual proceso político de Estados Unidos no ha podido superar sus conflictos y si la comunidad latina es capaz de proponer una solución puede jugar un rol importantísimo por un doble motivo: a) puede introducir una mayor racionalidad incorporando los distintos elementos que hoy se mezclan sin ser antagónicos, es decir, la necesidad de acoger a los inmigrantes con un proceso que garantice la seguridad , tanto de la frontera como de los propios inmigrantes, y b) aprovechar la oportunidad para pasar a ser un referente de la mayor importancia para todos los actores de la vida estadounidense.
La comunidad latina puede entender tanto a los inmigrantes como a ambos lados del debate interno de la sociedad. Puede hacerlo y bien sin que se la descalifique con los insultos que se usan hoy en el país.
La mayoría de los inmigrantes, legales o ilegales, son partidarios de la propia idea que representa Estados Unidos y sus instituciones. Si la comunidad latina es capaz de unirse y superar sus diferencias internas detrás de este tema, se le puede abrir una gran oportunidad para subir otro peldaño con un proyecto de interés nacional para Estados Unidos, al proponer el acuerdo que ha sido esquivo para una inmigración segura, legal y ordenada.
(*) Abogado (Universidad de Chile, Universidad de Barcelona), Doctor (Ph.D.) en Ciencia Política (Government, University of Essex), ex candidato presidencial en Chile (2013)
«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor».





