Nunca debimos ir a Afganistán (I).
La Historia de los errores occidentales en Afganistán viene de lejos aunque nadie ha querido aprender las lecciones. Por no irnos demasiado atrás en el tiempo, deberíamos recordar la guerra anglo-afgana de 1839. A esas alturas, el imperio británico estaba obsesionado con una expansión rusa de la que ahora sabemos que no existía el menor peligro.


