«El poder político jamás se entrega por las buenas, muchacho»
El plan de Maduro es bastante obvio y fue perfilado por sus asesores cubanos cuando la oposición obtuvo dos tercios de los diputados, porcentaje que le permitía cambiar a los magistrados venales al servicio del oficialismo. Maduro, siempre bajo instrucciones de los cubanos, creó otro cuerpo deliberativo llamado la Asamblea Nacional Constituyente. El objeto era promulgar una nueva Constitución sin recovecos liberales. La oposición, hoy mayoritariamente dirigida por Guaidó, aunque cuenta con el 85% de apoyo popular, tiene poco margen de maniobra. Su mejor baza es pedirle ayuda a Estados Unidos para iniciar la lucha armada con el concurso de los más de mil militares exiliados en Colombia. el presidente Guaidó, invocando el artículo 350 de la Constitución vigente, puede reclamar el derecho a la beligerancia y terminar con la fantasía de unas elecciones libres y transparentes. Washington, muy bien puede darle el espaldarazo para que los propios venezolanos conquisten con las armas el destino democrático y libre que les niegan La Habana y Maduro. Maduro y sus cómplices no van a entregar la autoridad sólo porque la sociedad lo demande. «El poder político jamás se entrega por las buenas, muchacho». Hay que conquistarlo a cañonazos.

