Un perro rabioso siempre dispuesto a morder
Uno de los rasgos constantes de la civilización occidental es el antisemitimo. Hitler y los nazis no inventaron nada. Se limitaron a recoger una sanguinaria tradición iniciada por los egipcios, griegos y romanos, pero aumentada por el cristianismo primitivo medieval, que ha ido modificándose con cada generación y adaptándose a todas las etapas de la historia. Por supuesto que el antisemitismo no ha mermado. Ha mutado y se presenta como antisionismo, pero es el mismo perro con diferente collar. Un perro rabioso siempre dispuesto a morder.

