Apóstol de la violencia

Es difícil entender cómo en un período histórico en el que la violencia es repudiada, existan “pacifistas” que elaboren apologías de Ernesto Guevara, un individuo que independientemente de doctrinas e ideologías fue uno de los teóricos más consecuentes que tuvo la violencia en una de las etapas más convulsas del siglo XX. “El Coreano”, uno de los que entrenó a los expedicionarios del Granma en México, refiere que era una persona aislada, poco sociable y muy cruel con los animales. Su conducta con los militares del antiguo régimen fue todavía más cruel. Procedió a ejecuciones sin procesos judiciales y sin garantías procesales. Guevara era vengativo, no olvidaba las ofensas pero sólo las cobraba cuando estaba seguro de ganarlas sin consecuencias. El individuo que algunos, por diferentes motivos, pretenden mostrar como un hombre de paz, fue uno de los artífices de colocar al mundo al borde la guerra nuclear cuando negoció con Nikita Jruschov la instalación de cohetes balísticos con capacidad nuclear en Cuba, voluntad de destrucción que ratificó cuando le dijo en La Habana a Sam Russel, “Si los misiles hubiesen permanecido en Cuba, nosotros los habríamos usado contra el propio corazón de los Estados Unidos, incluyendo la ciudad de Nueva York”.

LA ESTUPIDEZ ES INMORAL o el gran error del impeachment contra Trump.

La estupidez siempre acaba siendo inmoral porque tiene pésimas consecuencias sobre inocentes e incluso sobre la causa que se pretende impulsar. El procedimiento de impeachment contra Trump tiene prácticamente una nula posibilidad de salir adelante. El argumento de los demócratas resulta jurídica y fácticamente muy débil. Esa incapacidad para aceptar la derrota arrastró al partido demócrata al absurdo del denominado Russiagate. Nancy Pelosi no ha sabido, no ha podido o no ha querido resistir las presiones del sector socialista y ha decidido ir hacia un procedimiento de impeachment que es prácticamente imposible de ganar. Al fin y a la postre, las próximas elecciones serán determinadas por algo tan prosaico y necesario como la economía. Si Trump consigue mantener las cifras de crecimiento y de empleo – realmente excepcionales – pasará ocho años en la Casa blanca. En uno o en otro caso, la maniobra del impeachmente se revela como una acción estúpida y como toda estupidez, inmoral.  En el pecado, es de esperar, este partido demócrata se puede llevar la penitencia.