Fraude en Bolivia: la responsabilidad de Almagro

Las graves denuncias de fraude en las elecciones de Bolivia, a favor del presidente Evo Morales, han provocado que mañana se reúna de urgencia el Consejo Permanente de la OEA, integrado por el cuerpo de 34 embajadores acreditados en Washington. La misión de la OEA está confirmando que el candidato del gobierno empleó dinero del Estado en la campaña, mientras la oposición protesta en las calles y derriba una estatua de Hugo Chávez en la ciudad de Riberalta. Lo que empieza mal termina mal, dice un viejo refrán. Ahora lo debemos recordar porque la OEA se cruzó de brazos y no hizo nada para frenar la ilegal candidatura de Evo Morales a una nueva reelección, porque estaba impedido de postular no solo por mandato constitucional sino por el resultado de un referéndum. A veces, pues, el silencio diplomático termina convirtiéndose en complicidad, afectando principios y valores consagrados en la Carta fundacional y en diversos acuerdos del organismo hemisférico. Por eso señalé, líneas arriba, que lo que comienza mal termina mal. Evitemos que termine peor, como está sucediendo en otros países hermanos de América Latina.