El peronismo ataca de nuevo

El 10 de diciembre habrá un pacífico cambio de mando en Argentina. Pero lo más significativo es lo que dice el economista argentino Roberto Cachanosky: “Asume el primer gobierno peronista sin caja inicial para financiar el populismo”. Argentina abandonó oficialmente el camino de la sensatez política en 1930, cuando le dieron un golpe militar a Hipólito Yrigoyen. A partir de ese punto, sin que nadie lo percibiera, finalizó el fin del desarrollo fabuloso de un país que se había situado entre las primeras naciones del planeta. Pero el fracaso económico llegó después, de la mano de Juan Domingo Perón. Perón y Eva, su mujer de entonces, se iniciaron en la vida pública regalando cosas. ¿Se puede corregir el rumbo de los argentinos? Es muy difícil. El peronismo, que lleva más de 70 años asentado en el país, mientras predicaba la solidaridad, ha sembrado el más feroz individualismo. A casi nadie dentro del peronismo le importa lo que le suceda al conjunto de la sociedad, y mucho menos en el ámbito exterior, mientras se reciba una porción del pastel. Por eso votan por el peronismo. No se trata de elegir a los mejores o a los más capacitados y honorables, sino a los que nos van a dar algo a cambio, sin importar la catadura moral de los políticos o las consecuencias a largo plazo de esa vil transacción. La inevitable pregunta es de cajón: ¿cuándo vendrá la próxima crisis financiera argentina? No creo que tarde.