MONTANER EN VENEZUELA
Mariana del Carmen González, venezolana asilada en Madrid, es invitada por un grupo de compatriotas a un restaurante de tapas en la Gran Vía, por haberse escuchado de que conoce a ciencia cierta el pasado y devenir de la Patria. La venezolana entrega a cada uno de los 23 conciudadanos presentes 2 cuartillas y media, tamaño carta, advirtiéndoles que esa sería su disertación, la cual ha titulado ¡Montaner en Venezuela”. He conocido a Carlos Alberto Montaner dos veces, agrega la disertante, la primera a través de sus fantásticas obras y la segunda en la presentación del libro de mi buen amigo Luis Beltrán Guerra G, Juan Rivas, El Repitiente, en el Interamerican Institute for Democracy, creado y dirigido por el muy admirado Carlos Sánchez Berzain. Montaner, a pesar de ser un muchachón, acaba de publicar sus memorias, tituladas “Sin ir más lejos”, la cual leímos, encontrando en cada párrafo vivencias de la Cuba democrática de Carlos Prío Socarrás, de los años de Fulgencio Batista y los primeros del reinado de Fidel y Raúl Castro, pero, también de los actuales. Tal vez, Montaner no precavió que escribiendo acerca de Cuba incluía a Venezuela. El encuentro concluye en pesadumbre. El desesperanza reina. Mariana del Carmen intuye que se le detesta.

