Tempestades castro-chavistas
Los enemigos de la libertad no descansan. Están siempre listos para atacar y aunque parezcan que están agotados hay que estar listos para contra atacarlos. Las protestas que se escenificaron en varios países del hemisferio, fueron en realidad huracanes de violencia extrema aderezados con odio, resentimientos y frustraciones. El Castrismo y su más reciente variante el Castro chavismo, asumen a plenitud estrategias desestabilizadoras. Recurren a la generación del caos, propiciando en varios países del hemisferio serios problemas de gobernabilidad con el común objetivo de crear vacios de poder para llenarlo con “salvadores” provenientes de sus propuestas autocráticas. Es fácil apreciar que los “malos”, aparte de su disposición de asociarse con el narcotráfico para crear regímenes inspirados en el crimen organizado tienen el compromiso de conquistar el poder y de conservarlo a como dé lugar. El deber de los gobernantes que se dicen amantes de la democracia y las libertades ciudadanas es resolver los problemas antes de que tengan lugar estallidos sociales. Es muy cierto que el gobierno totalitario cubano sigue siendo el inspirador y sostenedor de todos los proyectos que socavan la democracia y el desarrollo económico sostenible, pero no faltan entre quienes rechazan al castro chavismo, individuos que con su indolencia empiedran el camino del infierno por los que quieren conducirnos sujetos que responden a pensamientos extremistas, llámense comunismo o fascismo…

