Si no hay inundación del Nilo, matar al faraón

La inundación anual del Nilo, resultado de enormes precipitaciones en las montañas etíopes, ha sido un ciclo natural crítico en Egipto desde tiempos remotos. Las inundaciones eran vistas como visita anual de los dioses y responsabilidad del faraón. Entonces, si no había inundaciones, era racional matar al faraón. El economista Bryan Caplan explora este tópico en su libro “El mito del votante racional”, subtitulado “¿Por qué las democracias escogen políticas malas?”. El profesor Caplan sostiene que los votantes son irracionales cuando se trata de políticas económicas, y a menudo apoyan, bajo falsas creencias, políticas  autocomplacientes, tales como proteccionismo o salario mínimo, que son demostrablemente dañinas a la mayoría de las personas. Las personas pensantes pueden ser minoría, pero parece que la democracia puede funcionar relativamente bien, incluso con votantes ignorantes a gran escala, debido al llamado “Milagro del Conjunto”. El Milagro del Conjunto comienza a romperse cuando los votantes han desarrollado prejuicios sistemáticamente, ese es el caso relativo a políticas económicas; los votantes basan sus preferencias en una profundamente errada comprensión de la economía. Ciudadanos de países pobres a menudo ansían emigrar a países ricos. Sin embargo, en su país y en el nuevo país, raramente votan por partidos que prometen implementar políticas económicas que hicieron ricos a los países ricos. Como votantes, elegimos políticos que comparten nuestros prejuicios económicos. Esto resulta en que malas políticas económicas, como proteccionismo o salario mínimo, continúan prosperando por demanda popular. Quizás cuando el Nilo no provoque inundación deberíamos conservar al faraón y revisitar nuestras creencias económicas.