¿En qué mundo vivimos?

Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos;
Era el siglo de la locura, era el siglo de la razón;
Era la edad de la fe, era la edad de la incredulidad;
Era la época de la luz, era la época de las tinieblas;

La aceptación general de la democracia como un sistema legítimo desciende fuertemente en todo el mundo, pero especialmente en Europa y Estados Unidos.

Dos trabajos recientes son aún más críticos con la viabilidad de la democracia. Uno pertenece a Shawn Rosenberg, quien ha predicho que “en democracias bien establecidas como la de los EEUU, la gobernanza democrática continuará su declinación inexorable”. El otro trabajo pertenece a Daniel Innerarity (Comprender la democracia y Una teoría de la democracia compleja), que manifiesta que la democracia encuentra su dificultad insalvable en la misma naturaleza del hombre, que no presenta las cualidades requeridas para aceptar al sistema democrático.

Volviendo a Dickens, esta contradicción entre el estado del mundo y las perspectivas del sistema democrático nos hace sentir como propios los mejores tiempos y los peores tiempos, que es una época de luz y una época de tinieblas. Todo a la vez.