¿Por qué votamos como lo hacemos?

El voto democrático no siempre genera buenos gobiernos. Consecuentemente, entender la conducta del votante es uno de los temas más estudiados en ciencias sociales en disciplinas como economía, ciencia política, psicología y sociología. La teoría romántica de la democracia también señala que los votantes evalúan las calificaciones de los candidatos y votan por el candidato que mejor refleja sus propios valores políticos. Una teoría alternativa del voto democrático es la “Teoría Retrospectiva del Voto”. En contraste con la prospectiva teoría romántica de la democracia, la teoría retrospectiva ve a los votantes como evaluadores del rendimiento anterior de los líderes. Los votantes no necesitan estar informados o comprometidos como requiere la teoría romántica de la democracia. Identifican el buen o mal rendimiento del gobierno en base a cómo ha impactado sus vidas. Los votantes retrospectivos aprueban o desaprueban el rendimiento anterior, lo cual resulta un poderoso instrumento de rendición de cuentas electoral. El voto retrospectivo induce a los líderes a esforzarse por buenos resultados económicos para poder mantener sus cargos. En esencia, y quizás sin elegancia, no es la ideología política sino una mirada al espejo retrovisor lo que mejor explica por qué votamos como lo hacemos.

Why Do We Vote As We Do?

Democratic voting does not always produce good goverments. Thus, understanding voting behavior has become one of the most studied subjects in the social sciences straddling the disciplines of economics, political science, psychology and sociology. The romantic theory of democracy also posits that voters can asses the qualifications of competing candidates and then vote for the candidate that best matches their own political values. An alternative theory of democratic voting is the “retrospective theory of voting”. In contrast to the prospective romantic theory of democracy, the retrospective theory regards the voters as appraisers of the past performance of leaders. That is, voters need not be informed or engaged as demanded by the romantic theory of democracy. Voters identify good or bad government performance according to how it has impacted their lives. Retrospective voting expresses approval or disapproval for past performance and, as such, is a powerful instrument of electoral accountability. Retrospective voting induces leaders to strive for good economic outcomes in order to retain their jobs. In essence, and perhaps inelegantly, it is not political ideology but a look at the rearview mirror that best explains why we vote as we do.

Globalismo y Nacionalismo: Put The Planet First

La actual crisis comenzó en un mercado al aire libre de animales vivos en un remoto rincón del mundo. Las Bolsas de New York y Londres cayeron en picado. El acabose. El Armagedón. La anécdota se saldará con varios millones de muertos, incluso más de dos en Estados Unidos de acuerdo con la revista The Economist, esto debe ponerle fin al debate idiota entre los “nacionalistas” y los “globalistas”. El nacionalismo no sólo es una estupidez. Es peor aún: es imposible, pese a lo que digan o voten los partidarios del Brexit. La idea de “put America (o Inglaterra, Rusia, China o Alemania) first” es una necedad. El globalismo surgió, de manera embrionaria, hace miles de años, A fines del siglo XV el globalismo cobró un nuevo impulso con el descubrimiento de América en 1492. Finalmente, a partir de los siglos XVII y XVIII Francia y Alemania (que se convirtió en una nación unificada por Prusia en el siglo XIX) recogieron el testigo, mientras Inglaterra desataba la revolución industrial y se alzaba a la cabeza del mundo, desovando en América trece colonias que acabaron por independizarse y, como tuvieron muy en cuenta el pensamiento de la ilustración escocesa, terminaron por transformarse en la república más exitosa de la historia. Nada de esto hubiera sucedido sin una mentalidad globalista. Hay que olvidarse del nacionalismo. La democracia representativa, el culto por los derechos humanos, el mercado y la libertad. Eso también es la globalización. Put the planet first.