¿Por qué votamos como lo hacemos?
El voto democrático no siempre genera buenos gobiernos. Consecuentemente, entender la conducta del votante es uno de los temas más estudiados en ciencias sociales en disciplinas como economía, ciencia política, psicología y sociología. La teoría romántica de la democracia también señala que los votantes evalúan las calificaciones de los candidatos y votan por el candidato que mejor refleja sus propios valores políticos. Una teoría alternativa del voto democrático es la “Teoría Retrospectiva del Voto”. En contraste con la prospectiva teoría romántica de la democracia, la teoría retrospectiva ve a los votantes como evaluadores del rendimiento anterior de los líderes. Los votantes no necesitan estar informados o comprometidos como requiere la teoría romántica de la democracia. Identifican el buen o mal rendimiento del gobierno en base a cómo ha impactado sus vidas. Los votantes retrospectivos aprueban o desaprueban el rendimiento anterior, lo cual resulta un poderoso instrumento de rendición de cuentas electoral. El voto retrospectivo induce a los líderes a esforzarse por buenos resultados económicos para poder mantener sus cargos. En esencia, y quizás sin elegancia, no es la ideología política sino una mirada al espejo retrovisor lo que mejor explica por qué votamos como lo hacemos.

