Globalismo y Nacionalismo: Put The Planet First
La actual crisis comenzó en un mercado al aire libre de animales vivos en un remoto rincón del mundo. Las Bolsas de New York y Londres cayeron en picado. El acabose. El Armagedón. La anécdota se saldará con varios millones de muertos, incluso más de dos en Estados Unidos de acuerdo con la revista The Economist, esto debe ponerle fin al debate idiota entre los “nacionalistas” y los “globalistas”. El nacionalismo no sólo es una estupidez. Es peor aún: es imposible, pese a lo que digan o voten los partidarios del Brexit. La idea de “put America (o Inglaterra, Rusia, China o Alemania) first” es una necedad. El globalismo surgió, de manera embrionaria, hace miles de años, A fines del siglo XV el globalismo cobró un nuevo impulso con el descubrimiento de América en 1492. Finalmente, a partir de los siglos XVII y XVIII Francia y Alemania (que se convirtió en una nación unificada por Prusia en el siglo XIX) recogieron el testigo, mientras Inglaterra desataba la revolución industrial y se alzaba a la cabeza del mundo, desovando en América trece colonias que acabaron por independizarse y, como tuvieron muy en cuenta el pensamiento de la ilustración escocesa, terminaron por transformarse en la república más exitosa de la historia. Nada de esto hubiera sucedido sin una mentalidad globalista. Hay que olvidarse del nacionalismo. La democracia representativa, el culto por los derechos humanos, el mercado y la libertad. Eso también es la globalización. Put the planet first.

