El Idioma como instrumento político
Los regímenes totalitarios por su naturaleza excluyente y refundadora cuando acceden al poder disponen la ejecución de cambios estructurales en toda la sociedad, siendo uno de sus objetivos principales el lenguaje, de ahí la creación de un vocabulario propio que transita por aplicar nuevo significado a ciertas palabras, la invención de vocablos y el uso indiscriminado de términos despreciativos. Lo curioso es que el nuevo lenguaje gubernamental tiende a captar audiencia aun en sectores que rechazan el proyecto. Por ejemplo, Adolfo Hitler le decía a sus opositores “cucarachas”, Fidel Castro, “gusanos” y Hugo Chávez, “escuálidos”, palabras denigrantes con las cuales, paradójicamente, gustan identificarse algunos de sus enemigos, como para afirmar que se encuentran entre los que el régimen rechaza. Esta terminología oficial no es caprichosa ni aleatoria. Tiene el objetivo clave de ridiculizar la oposición y desacreditar sus propuestas con palabras humillantes, El castrismo crea su realidad, palabras y expresiones para confundir y manipular mejor a la masa a sus intereses.

