El Idioma como instrumento político

Los regímenes totalitarios por su naturaleza excluyente y refundadora cuando acceden al poder disponen la ejecución de cambios estructurales en toda la sociedad,  siendo uno de sus objetivos principales el lenguaje, de ahí la creación de un vocabulario propio que transita por aplicar nuevo significado a ciertas palabras, la invención de vocablos  y el uso indiscriminado de términos despreciativos. Lo curioso es que el nuevo lenguaje gubernamental tiende a captar audiencia aun en sectores que rechazan el proyecto. Por ejemplo, Adolfo Hitler le decía a  sus opositores “cucarachas”, Fidel Castro, “gusanos” y  Hugo Chávez, “escuálidos”, palabras denigrantes con las cuales, paradójicamente, gustan identificarse algunos de sus enemigos, como para afirmar que se encuentran entre los que el régimen rechaza. Esta terminología oficial no es caprichosa ni aleatoria. Tiene el  objetivo clave de ridiculizar la oposición y desacreditar sus propuestas con palabras humillantes, El castrismo crea su realidad, palabras y expresiones para  confundir y manipular mejor a la masa a sus intereses.

La derrota al coronavirus impone un cambio de paradigmas en la relación social para recuperar la actividad

La pandemia del coronavirus COVID-19 ha paralizado el mundo forzando a los gobiernos someter a la población a confinamientos para controlar la emergencia. La paralización está llevando a cerca de 600 millones de habitantes del planeta a la pobreza. La pandemia del coronavirus ha modificado en algunos casos anulado los modelos de comportamiento social, ha fracturado la rutina de la gente, obliga a nuevas conductas como ‘la distancia social”. No existe manera de compensar ingresos ni de proporcionar medios de sobrevivencia con cuarentenas y confinamientos prolongados, lo que lleva a que mas pronto que tarde tales disposiciones no se cumplan, constituyan causas de rechazo y de conflictos, creando escenarios para activar desestabilización y atentados contra la liberad, los derechos humanos y la democracia. Así resulta urgente que el elemento político de la gestión de crisis, los líderes y gobiernos del mundo, activen lo mas pronto posible mecanismos para salir de las cuarentenas y los confinamientos. Impulsar el cambio de paradigmas de las relaciones sociales y activar la sociedad con medidas que eviten la propagación de la enfermedad pero que no estrangulen al ciudadano condenándolo a la miseria o al desacato.