A RAFAEL CORREA EL CRIMINAL CONDENADO

No podrás mirar a los ojos a tus hijos y explicarles que, en lugar de gobernar por el bien común, decidiste encabezar la más peligrosa banda criminal que registre la historia del Ecuador y saqueaste el país sin rubor alguno. No podrás mirar a tu madre a quien traicionaste, porque te llenaste de odio y perversidad para vengar el infortunio de tu infancia y juventud. No podrás recuperar los amigos que perdiste cuando el poder se te subió a la cabeza, envenenó tu alma y extravió tu camino. Hoy celebro tu condena. Especialmente por las víctimas que cosechaste en tu tórrido y funesto paso por el poder, entre ellos, a mi familia. Lo hago en nombre de mi madre, quien, al ver a su hijo apresado, terminó postrada en una silla de ruedas. Por mi padre que tuvo que vender su carro para costear la defensa. Por mi hermano, a quien dejaste en la calle por el delito de ser mi hermano y ordenaste al rufián de Carlos Baca que lo meta preso para saciar tu venganza conmigo. Yo, en cambio, no te odio. Apenas me das lástima por lo que hicieron de ti. La gente de bien, siempre teme al juicio inexorable de su conciencia y de Dios. Tu eres un pobre pelafustán, sin Dios ni ley, al quien le sienta bien la justicia terrena. Perseguiste y odiaste sin clemencia. Hoy la justicia abrió el camino para que el país pueda saldar cuentas contigo. En las sentencias que vendrán, en algo podrá la Patria resarcirse el enorme daño que provocaste. Y un día, finalmente, tú y tus secuaces, tendrán que devolver todo lo que se robaron. Te lo juro.

La derrota al coronavirus impone un cambio de paradigmas en la relación social para recuperar la actividad

La pandemia del coronavirus COVID-19 ha paralizado el mundo forzando a los gobiernos someter a la población a confinamientos para controlar la emergencia. La paralización está llevando a cerca de 600 millones de habitantes del planeta a la pobreza. La pandemia del coronavirus ha modificado en algunos casos anulado los modelos de comportamiento social, ha fracturado la rutina de la gente, obliga a nuevas conductas como ‘la distancia social”. No existe manera de compensar ingresos ni de proporcionar medios de sobrevivencia con cuarentenas y confinamientos prolongados, lo que lleva a que mas pronto que tarde tales disposiciones no se cumplan, constituyan causas de rechazo y de conflictos, creando escenarios para activar desestabilización y atentados contra la liberad, los derechos humanos y la democracia. Así resulta urgente que el elemento político de la gestión de crisis, los líderes y gobiernos del mundo, activen lo mas pronto posible mecanismos para salir de las cuarentenas y los confinamientos. Impulsar el cambio de paradigmas de las relaciones sociales y activar la sociedad con medidas que eviten la propagación de la enfermedad pero que no estrangulen al ciudadano condenándolo a la miseria o al desacato.

El Idioma como instrumento político

Los regímenes totalitarios por su naturaleza excluyente y refundadora cuando acceden al poder disponen la ejecución de cambios estructurales en toda la sociedad,  siendo uno de sus objetivos principales el lenguaje, de ahí la creación de un vocabulario propio que transita por aplicar nuevo significado a ciertas palabras, la invención de vocablos  y el uso indiscriminado de términos despreciativos. Lo curioso es que el nuevo lenguaje gubernamental tiende a captar audiencia aun en sectores que rechazan el proyecto. Por ejemplo, Adolfo Hitler le decía a  sus opositores “cucarachas”, Fidel Castro, “gusanos” y  Hugo Chávez, “escuálidos”, palabras denigrantes con las cuales, paradójicamente, gustan identificarse algunos de sus enemigos, como para afirmar que se encuentran entre los que el régimen rechaza. Esta terminología oficial no es caprichosa ni aleatoria. Tiene el  objetivo clave de ridiculizar la oposición y desacreditar sus propuestas con palabras humillantes, El castrismo crea su realidad, palabras y expresiones para  confundir y manipular mejor a la masa a sus intereses.