La importancia de llamarse Alejandro
Los Castro, y sobre todo Fidel, no se percibían como los cabecillas de una revolución comunista efectuada en una pobre isla azucarera del Caribe. El problema, realmente, era que los Castro veían a Cuba sólo como una base de operaciones para actuar en el terreno internacional contra Washington. Cuba ya era un peligro, pero no haber liquidado ese foco infeccioso permitió que hiciera metástasis hacia otras naciones, como Venezuela. El régimen no sólo no cayó: tuvo tiempo de contaminar a Venezuela y de infectar a una buena parte de América Latina prolongando la agonía de nuestras sociedades. Si no se erradica será otro inmenso error que pagaremos todos, incluso, Estados Unidos. Eso está clarísimo en el libro de Carbonell.

