La importancia de llamarse Alejandro

Los Castro, y sobre todo Fidel, no se percibían como los cabecillas de una revolución comunista efectuada en una pobre isla azucarera del Caribe. El problema, realmente, era que los Castro veían a Cuba sólo como una base de operaciones para actuar en el terreno internacional contra Washington. Cuba ya era un peligro, pero no haber liquidado ese foco infeccioso permitió que hiciera metástasis hacia otras naciones, como Venezuela. El régimen no sólo no cayó: tuvo tiempo de contaminar a Venezuela y de infectar a una buena parte de América Latina prolongando la agonía de nuestras sociedades. Si no se erradica será otro inmenso error que pagaremos todos, incluso, Estados Unidos. Eso está clarísimo en el libro de Carbonell.

CUBA-CIDH. Un informe necesario

El informe del CIDH sobre Cuba expone sus conclusiones sobre varios aspectos, entre ellos, “el embargo económico de Estados Unidos de América, la Constitución de 2019, la democracia representativa y los derechos políticos, la situación de personas defensoras de derechos humanos, la libertad de expresión y los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales”. El documento dice que “Cuba sigue siendo el único país del Hemisferio en el cual no existe ningún tipo de garantías para el ejercicio del derecho a la libertad de expresión”. Concluye el documento haciendo referencia a las condiciones de las cárceles cubanas y reclama que se garantice “el trato digno a las personas bajo custodia del Estado”.