El castrochavismo convierte a las fuerzas armadas en grupos delictivos irregulares
Los regímenes que oprimen a Cuba, Venezuela y Nicaragua se mantienen en el poder por el uso de la fuerza y con la simulación de presentarse como gobiernos de estados cuya institucionalidad han reemplazado por un sistema delictivo y de impunidad. El castrochavismo ha suplantado el objeto y la lealtad de las Fuerzas Armadas e impostado el principio de subordinación al poder constitucional civil convirtiendo la “Institución Fundamental de la Patria” en grupos delictivos irregulares que en lugar de proteger al pueblo lo amenazan y someten. Así como la penetración del castrochavismo está fundada en la destrucción del sistema político por medio de la satanización y desprestigio de partidos y líderes políticos, su sistema de propaganda ha establecido la idea de paralización o inacción de las Fuerzas Armadas frente a los atropellos a la Constitución y la destrucción de la democracia. Las Fuerzas Armadas no pueden participar en política, pero esto no alcanza a permitir que con la etiqueta de política se destroce la institucionalidad nacional, se suplante la Constitución, se intervenga el país, se termine con la soberanía y se someta al pueblo a condiciones de hambre, miseria y esclavitud.

