La subversión blanda

Cuba fue durante décadas campo de entrenamiento para guerrillero, terroristas y centro hospitalario de recuperación de miles de subversivos de diferentes países, particularmente de América Latina. El régimen cubano envió decenas de hombres preparados militarmente a varios estados, entre ellos Venezuela, Bolivia y Nicaragua al igual que  toneladas de armas que alimentaron cruentos conflictos bélicos como los de Colombia, El Salvador y Guatemala. Así empezó un intercambio no cultural, sino de balas, explosivos y propaganda, entre la dictadura castrista y personalidades y sectores ambiciosos de poder de diferentes partes de la sociedad continental.