ES EL MOMENTO, SR. PRESIDENTE MORALES
Ya no puede el gobierno negar que nos convirtió en narco Estado si hasta el presidente Morales desde el exterior es acusado de narcotráfico, no sólo de producir cocaína. Aparentemente existen pruebas, hay indicios que nos conducen a pensar que las acusaciones que pesan sobre él son ciertas como ha sido elevar sin justificativo creíble de 12 mil hectáreas las plantaciones de coca legal a 22 mil; para mí esa es la mejor prueba conocida, convertida en ley de la República.
En vez de negarlo ha llegado el momento de que se sincere con el país, que le diga su verdad, que la cocaína ha sido y sigue siendo el “combustible” de la Revolución Bolivariana, uno de sus principales recursos estratégicos; por eso él como presidente de un país productor- contribuidor de esa revolución es más importante que otros presidentes del socialismo del siglo XXI. Podría decir que está convencido de que el negocio de la cocaína es bueno para Bolivia por el efecto multiplicador de los coca-dólares que genera, aunque se lo considere al narcotráfico un crimen de lesa humanidad y a la cocaína un arma de destrucción masiva porque mata lentamente a millones de personas, como lo sostenía el ex presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez (fallecido), posición con la que muchos estamos de acuerdo.
Que salga a defenderlo el Sr. Vicepresidente no tiene importancia porque nadie le cree, aunque le otorguen títulos de “Honoris Causa”
Pero hay cosas que nunca podrá justificar ni con fábulas el presidente Morales, los asesinatos en los que se sospecha que está comprometido desde antes que sea presidente y durante su gobierno, y al que tal vez se agregue el del General Valenzuela que fue Jefe de Estado Mayor de la FAB, cuya muerte relata el periodista Coutiño en su libro “Chávez o espectro”.
¿Podríamos asumir la hipótesis de que las personas que comentan sobre estas cosas a través de los medios de comunicación corren el riesgo de ser asesinadas por el gobierno?
Después de ese sinceramiento el Sr. Presidente debería renunciar a su cargo o por lo menos adelantar la fecha de las próximas elecciones generales para dignificarse un poco y por supuesto, no ser candidato.
El presidente Morales da vergüenza como presidente de Bolivia, más parece un capo mafioso que un político. Desde lo más profundo de mi corazón quisiera estar equivocado, pero todos los caminos conducen a Roma.




