¡Tesla desembarcó en Nueva Caledonia! La empresa nacida y hasta hace poco residenciada en Silicon Valley, California no fue a Brasil ni a Cuba los mayores productores de níquel de nuestro hemisferio, países a los cuales puede llegar un carguero desde los Estados Unidos si parte de Miami en cuestión de horas o en un par de días. Prefirió hacer nido en un departamento francés de ultramar llamado Nueva Caledonia, descubierto en el siglo XVIII por James Cook y ubicado en el pacifico sur entre las islas Fiji y Australia. Cabe entonces preguntarse ¿porque decidió Tesla extraer el níquel que demandará la producción industrial de vehículos eléctricos de un lugar tan remoto?
La clave para descifrar esta movida de Tesla se inicia con algo tan obvio que muchos pasan por alto. Y ese ingrediente que es como el oxígeno se denomina estado de derecho. Tesla sabe que cualquier inversión en Nueva Caledonia tiene iguales protecciones a una inversión en París y por tanto sabe que el contrato con las autoridades locales será respetado y se sostendrá en el tiempo sea quien sea el presidente de la comunidad o de Francia. En nuestra región muchos inversores se abstienen de desarrollar proyectos -sobre todos los de largo plazo- cuando la ruleta electoral apunta hacia el populismo. En segundo lugar, se encuentra la calidad de la mano de obra. Desde hace muchos siglos los locales han desarrollado talentos comerciales. En una época eran el mayor productor mundial de madera de sándalo; luego vino la reproducción del cardumen con lo cual la región logro alimentar a las especies marinas que se han volcado en el archipiélago para constituir una de las mas ricas zonas de la biosfera en términos de cantidad y calidad de las fauna y flora marinas. Y cuando estalló el uso industrial del aluminio sus reservas de níquel que representan el 25% del potencial mundial atrajeron inversores en esta actividad extractiva. Por su capacidad para soportar altas temperaturas, el níquel minimiza la corrosión. Esto permite que el metal se use durante varias décadas sin reemplazo. El níquel es uno de los componentes más importantes de la industria del acero inoxidable uno de cuyos clientes mas importantes es la industria automotriz.
Pero luego de varios siglos de explotación del níquel la población local estaba muy descontenta con la forma como las empresas explotadoras estaban tratando el medio ambiente. Goro, la mina mayor con grandes planes de desarrollo de actividades transformativas del níquel y el cobalto resulto un fiasco ecológico, laboral e industrial. El consorcio liderado por Vale, el gigante minero del Brasil no atinó a manejar correctamente el proyecto. Surgió así una profunda ola de resentimiento en la población local que además de reclamar el deterioro del medio ambiente rechazó las políticas laborales de Vale. Ahogada en perdidas Vale intento salirse de la situación vendiendo Goro a Transfigura, la empresa suiza de intermediación de commodities. El descontento estalló en protestas. Intervino el gobierno que activamente busco un mejor inversor. ¡Y lo encontró en Tesla! La inversión en Goro contempla la restructuración de toda la operación incluyendo la protección del medio ambiente; la participación de los trabajadores en los beneficios de la empresa y-fundamental para el futuro- el entrenamiento de la mano de obra que participara en las actividades de producción de los productos intermedios para los automóviles de Tesla. Para Tesla es una fuente de suministro seguro de níquel. En síntesis, el gobierno de Nueva Caledonia transformo una situación de descontento y pérdida económica en una oportunidad de desarrollo y la población civil sirvió de partera de una nueva alianza para el desarrollo a través de sus protestas. Esto francamente contrasta con el saldo de las protestas Latino Americanas que destruyeron los sistemas de transporte colectivo sumiendo a las personas de menores ingresos en una pesadilla cotidiana para llegar a sus trabajos.
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