Las mentiras que Fidel contaba en sus libros y que Silvio cantaba en sus canciones, no pudieron explicar ni predecir como la revolución paradisiaca del Caribe se había convertido en un infierno terrenal. Las protestas del 11 de julio de 2021, demostraron que Cuba solo era perfecta para los turistas revolucionarios de Europa y Estados Unidos, más no así para los 11 millones de cubanos presos de las políticas fracasadas de los hermanos Castro.
Más que protestas económicas un grito de libertad. Las manifestaciones iniciadas por una crisis económica severa y prolongados apagones eléctricos, fueron tan solo la gota que derramó el vaso de décadas de represión brutal y permanentes violaciones a los derechos humanos. Nada pudo detener las protestas de julio, ni el asfixiante calor del verano, la pandemia del COVID-19, ni mucho menos el terror de más de 60 años de dictadura criminal.
Las sanciones funcionan hicieron su parte. Aunque las sanciones no son muy simpáticas para muchos, quedó demostrado que la presión internacional, sumada a las acciones internas de la ciudadanía, tienen un efecto poderoso en gestar un cambio real en los sistemas dictatoriales. Las sanciones y las presiones externas afectan lo único que las dictaduras veneran y respetan más que a Dios, los dólares, los benditos dólares.
La juventud de la isla no está aislada. El acceso a internet y el uso cada vez más frecuente de redes sociales, fue una herramienta esencial para comunicarse entre los jóvenes de Cuba antes y después de las protestas. Estas redes ayudaron a demostrar y viralizar el hartazgo y el descontento de miles de jóvenes en más de 60 ciudades y localidades de la mayor de las Antillas.
Diálogo, tolerancia y democracia. En Cuba estos tres elementos viven en orfandad, han desaparecido, sin embargo, el propio pueblo se está forjando y gestionando este derecho, que no es un regalo o una concesión gratuita de la llamada revolución y sus lideres octogenarios.
No basta con poner caras nuevas se necesitas nuevas ideas y un nuevo liderazgo. La maquinaria de marketing de la Habana, que ha sido exitosa mercadeando las bondades de la isla como la medicina prodigiosa y la educación gratuita, intentaron lanzar otro producto de mercadeo publicitario llamado Díaz Canel, sin embargo no tuvo éxito, porque no basta con poner caretas nuevas a la dictadura vieja, se necesita un cambio real e ideas nuevas.
Liberar a todos los detenidos es fundamental. Tras las protestas de julio la dictadura arrestó a más de 1,450 personas y ya ha condenado a más de 500 manifestantes a más de 4,000 años combinados de cárcel u otras medidas punitivas. Cabe destacar que al menos 20% de los detenidos eran menores entre los 16 y 18 años edad.
Brutalidad de dictadura cubana al desnudo. Aunque muchos dicen que a un año de las protestas nada ha cambiado y la dictadura sigue aferrada al poder con todas sus garras, lo cierto es que la lucha tuvo su resultados irreversibles e irrefutables. El pueblo cubano ha reavivado su deseo de libertad y el mundo ha vuelto a poner su mirada en la isla. Cuba no es la vitrina comunista perfecta que nos contaron, ni mucho menos una sociedad igualitaria y feliz. El régimen de la Habana es la dictadura más antigua, cruel y sofisticada de las Américas, sin embargo, su sistema propagandista esta vez ha fallado y cada vez son menos los creen sus disimulos y mentiras.
*El autor fue Embajador de Nicaragua ante la OEA.
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