¿Si está estancada, significa lo anterior que llego momento de un cese del fuego? La verdad es que no, al menos no ahora. Y son varias las razones. La primera y más importante tiene que ver con lo que dijera hace alrededor de dos milenios y medio el general y estudioso chino Sun-Tzu (544-496 A.C.), autor de “El Arte de la Guerra”, en el sentido que las guerras solo se acaban cuando a una de las partes se le termina la voluntad de luchar, lo que claramente no ha pasado, además que, en segundo lugar, ambos gobiernos conservan el apoyo de sus respectivos países, que siguen consumiendo sus respectivas narrativas, por falsa que se considere en occidente la que presenta Putin. En tercer lugar, con o sin sanciones, Rusia conserva un gran arsenal que proviene de su pasado de superpotencia, y en el caso de Ucrania, la OTAN sigue entregando armas avanzadas, a pesar de la ultima negativa de Estados Unidos para aportar misiles de largo alcance. En todo caso, USA parece mantener su estrategia de buscar dentro de lo posible un cambio de régimen en Moscú.
Después del fracaso en Kiev, Moscú parece centrar hoy su estrategia en el control del Donbas y su unión territorial con Rusia, necesidad vital para poder hablar de una victoria, por parcial que sea, para así separar ese territorio de Ucrania y sobre todo, quitarle la salida al mar, en este caso al Mar Negro, y allí negociar desde una posición de mayor fuerza, antes que el costo de la guerra se le haga difícil de financiar.
En el caso de Ucrania, su objetivo es evitar ser transformada en un país mediterráneo, y en el caso que Rusia fracase en ese objetivo, poder pensar en una contraofensiva, que le conceda un respiro del bombardeo sin pausa al que ha sido sometida, y el sufrimiento que ha llevado a millones de ucranianos a abandonar el país como también al desplazamiento interno.
Estando estancada, la pregunta es quien resiste más tiempo y ello incluye a otros actores, toda vez que le guerra está saliendo del teatro bélico, y está afectando a otros escenarios. En ese sentido, hay una internacionalización en distintos frentes, ya que la constatación que el poder destructor de Rusia estaba tanto en su fragilidad como en su fuerza,ha tenido consecuencias no solo en el estancamiento del frente de combate, sino también en al menos otros dos aspectos: el primero tiene que ver con la energía, ya que ha contribuido a un encarecimiento a nivel mundial, proceso que probablemente venia de antes, pero que sin duda lo ha consolidado la guerra. El segundo es aun mas grave, para la salud económica mundial, y tiene que ver con la producción de alimentos, donde la combinación de sanciones a Rusia, y destrucción y robo de alimentos en Ucrania, ha creado un escenario muy inestable, que podría incluso crear hambrunas e inestabilidad política en los países mas pobres, como de hecho, ya esta ocurriendo en Sri Lanka. Además de los alimentos mismos, Rusia y Ucrania son importantísimos productores de los fertilizantes que se necesitan para producirlos.
Además del aumento de las presiones inflacionarias a nivel mundial, este escenario podría tener efectos tan inesperados como entonces si presionar a Ucrania para una negociación desfavorable y minar el apoyo entregado, toda vez que Europa ya parece dividida en cómo abordar el tema energético. Incluso, en Estados Unidos, el tema de las elecciones intermedias de noviembre parece que va a girar en torno a la salud económica del país y no de Ucrania. Y en ese sentido, hoy todas las encuestas coinciden en una derrota de los demócratas y del presidente Biden, lo que indudablemente puede afectar el curso de la guerra, toda vez que crecientemente la Casa Blanca va a tener que enfocarse en la política interna.
Para Ucrania ha sido una guerra que puede cumplir el mismo rol que para la ex Unión Soviética fue la invasión alemana en la segunda guerra mundial, su gran guerra patria. Para Ucrania, ser atacada por Rusia ha traído su consolidación como país y proyecto nacional, ya que ha tenido una resistencia que ha fortalecido su orgullo y unidad. Sin embargo, este estancamiento puede representar un peligro, por el acostumbramiento que puede generar no solo en otros países, sino también en su propia población.
Esta guerra ha traído novedades no solo en lo bélico, sino también en otros aspectos. El primero tiene que ver con este inédito intento de cancelación de Rusia y de lo ruso, no solo como sanción de gobierno a gobierno, sino a actividades muy diversas, que incluyen lo económico, pero también lo artístico y lo deportivo. La pregunta es que ocurre si el país es empobrecido, pero se mantiene Putin en el poder.
La historia de las sanciones es mezclada y se ven resultados muy diferentes, y muchas veces no se consigue el objetivo deseado, como lo demuestra la supervivencia de la revolución cubana. Incluso en el propio caso de Rusia, aunque las actuales son cualitativamente diferentes, las sanciones que siguieron a la guerra de Georgia y a la ocupación de Crimea, estuvieron muy lejos de lograr el propósito de frenar el apetito del Kremlin.
En segundo lugar, tal como se ha planteado el tema, el éxito va a depender en gran medida de la salud financiera del dólar como instrumento de ahorro del mundo. En ese sentido, el intento de obligar a comprar gas ruso en rublos ha tenido un éxito limitado, aunque el rublo ha resistido hasta el momento mucho mejor de lo esperado el intento de expulsión de su uso a nivel internacional. Quizás la suerte del dólar se va a dar en si Estados Unidos logra evitar una recesión y si a nivel mundial se mantiene o no como el instrumento casi único en el mercado de los combustibles, y ello puede depender de si Arabia Saudita decide o no aceptar pagos chinos en yuanes, decisión que no está vinculada a la invasión rusa, sino a si avanza o no la negociación nuclear de USA con Irán, al ser los ayatolas los principales enemigos de los saudíes.
Si el embargo de Rusia tiene éxito y crea las condiciones para su derrota, puede existir otro efecto inesperado, y ello es que ha aparecido algo novedoso, cual es la cancelación total de un país entero por parte de gobiernos y la sociedad civil internacional de muchos otros como castigo. Ello puede abrir innumerables apetitos para que otros países sean boicoteados por adversarios diferentes en conflictos bélicos futuros, lo que puede afectar a los propios Estados Unidos o a aliados como Israel u otros.
En todo caso, lo que rodea a este intento de cancelación de Rusia, demuestra que, a diferencia de la guerra fría, no existen dos sistemas económicos compitiendo en el mundo, sino uno solo, el que gira alrededor del concepto de mercado, en alguna de sus formas. Lo que diferencia a las fuerzas en competencia por el dominio, es la mayor o menor presencia del Estado, y si la sociedad se organiza a través de la libertad o del dirigismo.
Otro tercer frente donde se ha corrido la cerca de lo posible es derechos humanos, y así como la guerra de la ex Yugoeslavia abrió la posibilidad de perseguir el abuso sexual como crimen de guerra, no hay duda de que el seguimiento en tiempo real de delitos variados cometidos en esta guerra, ha abierto posibilidades impensadas para documentar estas violaciones, incluso con el uso de celulares y de inteligencia artificial. No creo que estén dadas todavía las condiciones para perseguir las responsabilidades de Putin en el caso ruso, pero sin duda alguna se han abierto posibilidades que no existían para seguir avanzando en este campo, y para aplicárselos a otros invasores en conflictos futuros, las que incluso aumentan en el caso de democracias liberales, por la menor tolerancia de sus ciudadanos y medios de comunicación a aceptar estos crímenes.
Un último y muy principal elemento es China, la que parece estar reaccionando a lo dicho por Biden, y desmentido por sus subordinados en relación a Taiwán. China ha estado actuando con prudencia, y no ha entregado el nivel de apoyo sin condiciones a Moscú, que se esperaba, aunque sería ingenuo esperar que desee una derrota de Rusia y un triunfo de USA. Estando en juego el cetro del liderazgo mundial, China va a querer superar a todo otro país en las próximas décadas, y Rusia es visto como un activo muy valioso.
Con este nuevo escenario de empantanamiento bélico, y las crisis en camino de la energía y de los alimentos, con posibles consecuencias en inestabilidad política, la pregunta del millón es si fortalece o si perjudica a China, y si fuera lo primero, si eso le ayuda a seguir escalando, y sin disparar un tiro.
Sin tener una respuesta, en lo personal si creo tres cosas, La primera es cuánta razón tenía el prusiano Carl von Clausewitz al definir en general a la guerra como la continuación de la política por otros medios, también aplicable a este conflicto. La segunda es la caracterización que hacía Churchill de Rusia al decir en 1939 que era “un acertijo envuelto en un misterio, dentro de un enigma”, Y la tercera, cuanta continuidad se encuentra en la actitud rusa hacia Ucrania en los zares, los comunistas y Putin.
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