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En las lecturas bíblicas se atribuye a “Mateo El Evangelista” el versículo “Vengan a mi todos los que estén cansados. Yo les daré descanso”. “La Sagrada Escritura” está impregnada de apreciaciones, como ella, reveladoras de que “la vida es una lucha”. Demanda “empezar, retroceder y probar de nuevo”. Esa es su continuidad.
Cuba ha llevado a Venezuela a un punto de agotamiento pues ya no produce lo que Cuba necesita y por eso -sanciones a Cuba y Venezuela de por medio- necesita otras fuentes, otros países donde implantar el exitoso proceso dictatorial que sirve para que el régimen cubano sobreviva oprimiendo y desestabilizando. La realidad objetiva muestra que teniendo Cuba el control de Nicaragua y Bolivia, sus objetivos principales son Colombia y Argentina.
El castrismo dispuso una intensa campaña propagandística en contra de esta heroína. La acusaron de crímenes contra natura y de todas las maldades que se les ocurrieron. El objetivo, evitar que más mujeres se incorporaran a la lucha armada.
La riqueza abre innumerables vías que contribuyen a salvar vidas. El hecho de que la riqueza salve vidas es una realidad innegable y patente para todos nosotros. Es por eso que es muy difícil entender por qué muchos en la izquierda política se oponen firmemente al crecimiento de la riqueza y odian tanto a los creadores de riquezas. Seamos claros, la defensa de políticas que inhiben el crecimiento económico implica aceptar la pérdida resultante de vidas humanas.
Colombia está en la mirilla de “los cubanos”. Naturalmente, Miguel Díaz-Canel, el propio presidente de Cuba, lo ha negado, pero la huella está clarísima. ¿Por qué La Habana se ha dedicado a conquistar Colombia? Por, al menos, tres razones. Porque ya dominan Venezuela y el país ha sido minuciosamente saqueado y destruido. Cuba necesita un reemplazo en las fuentes de suministro de petróleo y de fondos económicos. La Isla tiene un sistema absolutamente parasitario e improductivo al servicio de los militares y no quiere cambiarlo.
Por otra parte, en estos tiempos de corrección política, cuando muchos individuos escogen la conveniencia sobre las convicciones y abundan quienes defienden propuestas que podrían estar distantes de la realidad y lo justo, no por error sino intereses, tampoco faltan los que a como dé lugar protegen sus ideas, aunque eso implique malas consecuencias, de ahí la importancia de otra expresión del Apóstol, “ Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro”.
El castrochavismo en Ecuador ha sido derrotado reiteradamente pero no está vencido pues lo soporta el grupo trasnacional mas grande importante de delincuencia organizada que liderado por Cuba controla Venezuela, Nicaragua, Bolivia y el gobierno de Argentina.
Un horizonte incierto se presagiaba ante un triunfo demócrata, hoy atenuado por la reiteración de la inconstitucionalidad de la Asamblea Nacional de diciembre, pero, además, que los “gobiernos que se originan, como afirma Rodrigo Borja, al margen de la Ley, han de calificarse “de facto”. Es la confrontación de la fuerza ante la consagración formal de las constituciones, tipificada porque la primera priva. Un serio problema en América Latina y fuera de ella.
China, Vietnam, Corea del Norte y Cuba son regímenes con enorme concentración de fuerza represiva en manos de los gobernantes. Con el tiempo, el uso de esa fuerza coercitiva engendró la creencia generalizada de que los gobernantes nacieron con derecho a dirigir y el pueblo con obligación de obedecer. En esas sociedades una larga historia de coerción física e intelectual ha fomentado memes de aquiescencia.
Ambos virus, el biológico y el ideológico, afectan profundamente la condición humana. Y en tiempo de elecciones, cuando la responsabilidad ciudadana es más importante, es particularmente peligroso que un electorado ganado por la apatía les preste su respaldo a postulantes enfebrecidos por la envidia, la frustración y el resentimiento. Emociones que solo son capaces de cambiar las cosas para peor.
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