Guevara, Iglesias y Petro, ramas del mismo árbol.

El personaje que el vicepresidente del gobierno español, Iglesias y candidato a Presidente de Colombia, Petro, admiran, dijo en Naciones Unidas, “Fusilamientos, sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte”, además escribió, “Si los misiles hubiesen permanecido en Cuba, nosotros los habríamos usado contra el propio corazón de los Estados Unidos, incluyendo la ciudad de Nueva York” y en una carta a su esposa le dijo, “Querida vieja: Aquí en la selva cubana, vivo y sediento de sangre, escribo estas ardientes líneas…”

Retorno del dictador a Bolivia, impunidad, narcoestado y represión

La realidad objetiva no deja duda que el Jefe del repuesto régimen castrochavista en Bolivia es Evo Morales y su operador nominal Luis Arce. No es un poder dual, es un poder vertical en el que manda Morales sobre su ex ministro y designado candidato ganador con fraude electoral. Es la maniobra dirigida y operada por los estrategas del castrochavismo que ahora se reinstalan en las embajadas de Cuba y Venezuela en Bolivia, con la complicidad bien lubricada de la opo$ición funcional.

Ciudadanos, los buenos y los malos

No hace falta esforzarse para evidenciar la manera soez de hacer política de los tiempos actuales. Acentuada devaluación del uno por el otro, llegándose a la vileza de la destrucción de la moral y otros valores, razón para que los electos acudan devaluados a desempeñar posiciones. En medio, la democracia, con la cual ocurre algo curioso: “todo el mundo la desea, pero no hay nadie que crea en ella”.

La lucha por la “República de Bolivia Federal y Parlamentaria” comienza ahora

Debemos entender que hoy, el eje de confrontación político y social en Bolivia no es ideológico, regional, racial, ni generacional. Es “la dictadura, el narcoestado y el castrochavismo” contra “la democracia, la República y la Nación Boliviana”. Se trata de una “confrontación existencial” cuyo resultado consolidará la dictadura como satélite del sistema de delincuencia organizada trasnacional que es el castrochavismo o devolverá la libertad democrática y republicana fundada en la nación boliviana como expresión de la unidad en la diversidad. Es la disyuntiva entre convertir Bolivia en Cuba o Venezuela o ser libre, independiente y soberana.

Votamos

Por otra parte, los pueblos e individuos sometidos a regímenes  de fuerza, no tienen la opción de escoger a sus líderes. Los gobiernos que se afianzan en fusiles ametralladores asumen todas las prerrogativas, pero en una democracia,  el elector es el responsable de quien le gobierna,  por lo tanto debe prepararse a conciencia, para determinar quiénes van a decidir sobre su futuro.  

¿Cuántos amigos tienes?

Por ejemplo, la compañía que produce los productos Gore-Tex descubrió que si más de 150 empleados trabajaban en un mismo lugar, se producían problemas sociales diversos, perjudicando la cohesión del conjunto. La compañía comenzó a construir centros de trabajo con un límite de 150 empleados. Cuando fuera necesario ampliar la producción, se construiría otro edificio de 150 empleados. Conforme a lo anterior, las compañías en la mayoría de los ejércitos, no tienen más de 150 soldados.

El peligroso precedente de encubrir el fraude electoral en Bolivia

Las elecciones generales del 18 de Octubre en Bolivia han sido realizadas con “fraude sistémico y fraude fáctico”, doble fraude electoral que está siendo encubierto por autoridades bolivianas y cuanto menos ignorado por organismos internacionales y gobiernos democráticos, mientras se apura la posesión de candidatos sin legitimidad y con legalidad cuestionada. Elecciones sin que existan los elementos esenciales de la democracia y con garantía de impunidad no son libres ni justas. La negativa de revisar los hechos, causas de nulidad y el fraude denunciado, es inadmisible.

Convivencias rotas, cristales rotos.

La noche de los cristales rotos fue violencia dura y cruda contra ciudadano inocentes, contra propiedades duramente adquiridas. Fue una agresión total a la dignidad humana, al decoro y a la seguridad personal de personas ajenas al conflicto. Nada justifica esa noche, menos la propaganda criminal de los Joseph Goebbels de aquel tiempo,  como tampoco el vandalismo que practican grupos extremistas en sociedades democráticas  como las que estamos apreciando en este y otros países del hemisferio.