Libertad de prensa: ¿Paraíso perdido?

Un principio esencial de la democracia es que cuando las personas discuten abiertamente entre sí, prevalecerán los mejores argumentos. Como John Milton alegó, debemos tener acceso ilimitado a las ideas de nuestros conciudadanos en “un encuentro libre y abierto”. Para seguir siendo viables, las democracias deben promover un mercado de ideas, asegurando que la libertad de prensa no se convierta en el paraíso perdido de las democracias.

Biden y Cuba

El régimen de La Habana está desesperado. Pretende que Biden, cuando comience a gobernar, le saque las castañas del fuego. Venezuela está en la lona. La crisis no tiene fin y se agravará con cada día que pase. Las relaciones con Rusia no son buenas. Cuba no tiene dinero para pagarle a Moscú las obligaciones a las que se había comprometido tras la condonación de las nueve décimas partes de la deuda.

El fracaso de las transiciones en Venezuela y Bolivia

En ambos casos, las inexistentes transiciones estuvieron en manos de opositores que hoy son sospechosos de “oposición funcional” o cómplice. En ambos países hay indicaciones muy graves de “corrupción de los opositores en el sistema de la dictadura” y marcadas señales de acuerdos subterráneos (explícitos o implícitos) con sospecha de “impunidad por impunidad”. El tiempo -en este caso muy breve- probará o descartará estos crímenes de lesa Patria.

Cuba: La reforma del sistema no servirá de mucho.

Esto quiere decir, que no se trata de reformar el sistema comunista, sino de cancelarlo, y de aceptar de buen grado que unos ciudadanos vivan mejor que la media. No es cuestión de desaparecer las tres monedas, o de que los niños o los adultos puedan tomarse un vaso de leche cuando les plazca y no cuando lo indique la planificación centralizada. Se trata de preguntarles a los cubanos si quieren seguir con el comunismo o prefieren hacer sus transacciones como las llevan a cabo en los treinta países más prósperos del mundo.

Un mundo orwelliano bien cercano. La libertad de prensa en los EEUU en peligro.

La colusión  entre gobiernos  y multimillonarios propietarios de medios, en forma directa o indirecta, se ha vuelto una peligrosa realidad que busca asentar el control de los contenidos de la gran prensa, logrando así que una pequeña elite, que nadie ha elegido democráticamente, domine, censure la información diaria de los ciudadanos. Este totalitario y machiavélico método  vemos cómo se va extendiendo por el mundo, más aún ahora, propiciado por la pandemia china.