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El siglo XXI que se inició en las Américas con una sola dictadura -la de Cuba- está marcado por el rebrote y expansión del castrismo en su nuevo modelo, el castrochavismo, que empezó llamándose movimiento bolivariano, socialismo del siglo XXI, y ahora reconocido como el grupo de delincuencia organizada transnacional que controla Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y el gobierno de Argentina.
No es de descartar que “El Príncipe” carezca de conocimiento, pero no es bruto, por lo que “el malicioso” termina, también, siendo codependiente de aquel, pues ambos finalizan necesitándose, a fin de mantener el poder y ejercerlo. Pero, asimismo, para abultar bolsillos y cuentas bancarias, ante un sistema que ofrece métodos sofisticados de salvaguarda de enormes fortunas.
Interamerican Institute for Democracy desea a Ud(s) Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo 2021 con democracia y libertad.
Únicamente la comunidad internacional, que tan solidaria ha sido con el pueblo venezolano, podría liberarle de la criminal, corrupta y narcotraficante tiranía madurista y salvarle de la pobreza, el hambre, la enfermedad, el éxodo y la muerte, desafío que exige profundizar las sanciones económicas y no descartar ninguna otra medida, ni siquiera el empleo de la fuerza.
La genética fue para Fidel Castro mucho más que una ciencia que prometía grandes progresos económicos. El régimen hubiera tenido un rotundo éxito en el control social si hubiera contado con la capacidad científica y tecnológica para crear individuos obedientes y sumisos en laboratorios como describe Huxley, aunque evidentemente ha contado con éxitos parciales como lo confirman 62 años de tiranía, sin embargo, a través de esas décadas no han cesado los brotes de protestas de ciudadanos dignos, que contrario a la mayoría de la población, que tal parece le inocularon en los cromosomas la sumisión y obediencia, reclaman sus derechos arriesgando la libertad y la vida.
Tal vez el error consista en que estamos llamando oposición a partidos, grupos y políticos que han decidido y ya son parte de la trama dictatorial y participan del sistema de corrupción y oprobio, simulando oposición. El concepto utilizado por Julio César y Napoleón “divide et impera”, divide y vencerás, parece sostener las dictaduras de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia frente al repudio masivo de sus pueblos.
Es una infamia negar que Venezuela es la antítesis de lo que fue en sus décadas democráticas. Para marzo de 2020 con un PIB en -39.65 %, el decrecimiento más grande del mundo. Las perspectivas de recuperación, como se escucha, sin un programa integral, son ciertamente remotas. La responsabilidad, atribuible al gobierno, para la mayoría de los opinantes.
Mientras más cubanos consecuentes haya, menos poder tendrán el régimen y sus hilos sombríos, y más cercana estará la libertad, que es lo primero. La libertad deberá ser siempre lo primero. Cuando su existencia y defensa no es la esencia y la cúspide, la sociedad, cualquiera que sea, comienza a tambalearse y corre un grave peligro. Y en esta situación no solo anda Cuba. Pero está claro que los cubanos, hasta hoy, están entre quienes más la sufren. Y por muchísimo tiempo.
Los dictadores del socialismo del siglo XXI o castrochavismo tienen la característica de anunciar y promover los crímenes que cometerán, publicitarlos internacionalmente y terminar imponiéndolos como agenda política. Es la estrategia, que bajo el mando de Cuba, se aplica en Venezuela, Bolivia y Nicaragua para presentar como hechos políticos los más diversos y horrendos crímenes y permanecer indefinidamente en el poder con impunidad. Este es el caso del hecho criminal que denominan “elecciones parlamentarias de Venezuela” -6 de diciembre 6D- que prueba el estado de indefensión de los pueblos.
Los intelectuales que acataron el castrismo se transformaron en productores de consignas, en espantapájaros de sus propias quimeras y en fiscales y jueces del pensamiento ajeno, lo que condujo a otros a prisión y hasta la muerte. Ellos fueron parte de un entramado criminal del que aun, tal vez, puedan redimirse si son capaces de hurgar en los más profundo de su alma y encontrar el decoro que perdieron al servir una tiranía.
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