El dogma de Montaigne

Michel de Montaigne (1533-1592), que concibió el ensayo como género literario, fue uno de los más eruditos y escépticos filósofos humanistas del siglo 16. Personificó el espíritu del Renacimiento francés de abrazar dudas sin reservas. Montaigne señala que “…solamente es posible lograr algún beneficio a expensas de otros…”. O como algunos lo interpretan, “La pobreza de los pobres se debe a la riqueza de los ricos”. El dogma de Montaigne no reconoce que la pobreza es el resultado de no producir riqueza. El erróneo dogma de Montaigne ha desviado la atención de gobiernos hacia inefectivas “guerras contra la pobreza” y políticas de redistribución de riquezas más que a estrategias para promover adquisición de riquezas. Si las naciones desean reducir pobreza, deben abandonar el dañino dogma de Montaigne y abrazar apasionadamente la libertad de los ciudadanos para crear y mantener riquezas.

La juventud y el capitalismo como actitud

Mi interés aquí es describir el capitalismo como actitud. Es decir, como un estado mental conectando una persona a una proposición. Una fácil conclusión sería repetir el criterio atribuido a Winston Churchill de que “si un hombre no es socialista a los 20 años, no tiene corazón. Si no es conservador a los 40, no tiene cerebro”. Los jóvenes actuales rechazan el capitalismo sin una idea clara de qué debería reemplazarlo. Esos jóvenes que protestan son capitalistas: aunque todavía no lo saben.