Dictaduras castro-chavistas son criminales, el hambre y la miseria de los pueblos es su negocio

El elemento esencial de las dictaduras castro-chavistas es la suplantación de la política y lo político por el delito como «grupo transnacional de delincuencia organizada». Todo lo actuado por el castro-chavismo es crimen, nada es política. El control de los estados y las posiciones políticas que detentan son solo mascarón de la organización criminal mas importante y sin precedentes que se conozca. Otra fuente de ingresos del castro-chavismo es el narcotráfico con una amplia red de lavado de dinero y activos.

Oposición venezolana: un ave fénix que renació y no puede darse el lujo de volver a caer

Para que llegue a buen término esta ruta estratégica y la nueva democracia venezolana se consolide y permanezca en el tiempo, es vital que la dirigencia opositora no se desvíe de la tan imprescindible unidad. Sin ella, no se logrará el titánico trabajo de reconstrucción nacional, cuya realización será imposible sino se cuenta con el apoyo irrestricto de la población venezolana y de la comunidad democrática internacional.

Las democracias no pueden aplicar fallos judiciales infames de dictaduras

El uso de procesos judiciales para amedrentar, perseguir, subordinar y/o eliminar opositores, periodistas, empresarios y líderes de la sociedad, es práctica de los regímenes del socialismo del siglo XXI. Las decisiones que en estas condiciones emiten los jueces al servicio del régimen son «fallos infames» que no pueden ser validados ni aplicados por países con democracia.

Panorama venezolano desde Cuba

El Comité Central del Partido Comunista de Cuba está muy preocupado. Ha hecho publicar una «Declaración del Gobierno Revolucionario» con el objeto de «detener la aventura militar imperialista contra Venezuela». Esos son los restos del Socialismo del Siglo XXI. ¿Se inmolarán Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel defendiendo la causa perdida de Nicolás Maduro?

Venezuela: ahora o nunca

El destino de Venezuela probablemente está en las manos de Juan Guaidó, un joven diputado de 35 años, Le tocó la presidencia de la Asamblea Nacional, que es algo así como sacarse el tigre en una rifa. Se ha convertido, de facto, en el presidente interino del país ante la ilegitimidad total de Nicolás Maduro. Venezuela, pues, tiene dos presidentes. Uno legítimo y constitucional, que es Juan Guaidó, y el otro absolutamente fraudulento: Nicolás Maduro.

Venezuela, la obcecación del castrismo

Lamentablemente el ejemplo de Cuba no surtió efecto en un número importante de venezolanos porque a los topos del castrismo y a los partidarios de los experimentos sociales, se sumaron sectores de claras credenciales democráticas y otros por motivos bastardos como la envidia y los resentimientos que han sumergido al país en la miseria extrema, en una corrupción avasalladora y en una descomposición de las fuerzas sociales que amenazan con destruir la nación,